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domingo, 28 de agosto de 2016

Black World: Abraham Van Helsing







Quinto escrito perteneciente al universo de cuentos y relatos: Black World.

ABRAHAM VAN HELSING

23 de mayo de 2016

LONDRES

12:00 PM

La luna alumbra la oscura noche. Los arboles se baten por el viento, un lobo aúlla lejos.

Una casa vieja en los suburbios de Londres. Un hombre neerlandés fuma frente a la puerta. Tiene un sombrero fedora de color negro sobre su cabeza. Viste con una corbata negra y camisa blanca, sobre ella tiene puesta una gabardina negra, abierta. Sus pantalones también son negros, sus zapatos Gucci también son del mismo color.

El hombre no deja de fumar. Su rostro parece aparentar alrededor de treinta otoños. El cigarro ha llegado al final de su corta vida, cae al suelo y es pisado dos veces. El hombre se acomoda el traje y patea la puerta tirándola abajo. Dentro de la casa hay cuatro personas, desnudas, sobre una cama de mármol; Tres hombres y una mujer.

—Lamento la interrupción ¿Podrían morir?—Pregunto el hombre en tono amable.

Las personas salen de la cama a una gran velocidad y la mantienen en su huida, pero no es suficiente, el hombre abate a tres usando tres balas que fueron disparadas de una pistola blanca. El sobreviviente ruge mostrando grandes colmillos, salta al techo, camina por él en zigzag y a gran velocidad con sus pies y manos.

— ¡Oh! Un araña. Es la segunda vez que veo a uno de tu clase. —Dice emocionado.

El araña, como el hombre lo describió, huye por la ventana— ¡Hey! ¿Adónde vas? — El hombre corre pero se detiene, observa a la mujer— ¡Mierda! Tiene muy buenas tetas—De pronto un ruido lo hace volver al juego, se vuelve y dispara a la boca abierta del que había huido—Eso fue muy grosero— El araña ha caído, no está muerto pero su boca se llena de su propia sangre, intenta levantarse pero n puede, su boca parece hacer gárgaras— ¿Qué dices? No puedo entenderte… No, no tengo cambio—El hombre le dispara en la cabeza como a los demás matándolo instantáneamente. Sopla la punta de su arma y luego la guarda en su cintura.

—Me siento mal. Acabo de destruir una orgia de vampiros. Espera. ¿Es una orgia cuando solo son cuatro? O acaso ¿es un cuarteto? ¿Los cuartetos no cantan? Estoy muy confundido.

El hombre sale de la vieja casa mientras los muertos comienzan a evaporarse luego de que el lanzara una bola luminosa. Se arregla la ropa una vez más, enciende otro cigarro y camina silbando por la fría noche de Londres.

FIN

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