Follow by Email

sábado, 20 de agosto de 2016

El País de los sueños 2







EL PAÍS DE LOS SUEÑOS 2

Sobre un sofá muy cómodo, se encuentra recostada una joven de veinte y dos años, angustiada. Viste con una camisa de manga larga a pesar del calor que hace. Un hombre a su lado, con barba y cabello blanco, debe de rondar los sesenta le parece a ella, está sentado sobre una silla, un lápiz en su mano derecha y una libreta sobre sus piernas—Dígame que le sucede—comienza el hombre. Ella cierra los ojos, respira profundo, los vuelve a abrir—Temo dormir—comienza a contar—Cada vez que duermo siempre es lo mismo— ¿Lo mismo? —pregunta el psicólogo—si—responde—siempre es lo mismo, cada que duermo tengo pesadillas, pero estas, se vuelven realidad—El psicólogo sonríe, pero se recompone rápidamente, eso fue muy poco profesional. ¿A qué se refiere? Le pregunta. Ella respira profundamente dos veces más.

—De seguro piensa que estoy loca, como todos.
—Yo no pienso nada sobre usted. Acabamos de empezar.

Ella se levanta del sofá, saca una botella de agua de su mochila, la bebe entera en unos pocos segundos. Una vez más respira profundo—Siempre sueños cosas que luego se vuelven realidad—ella se levanta, siente su boca seca a pesar de haber terminado de beber una botella entera— ¡Se vuelven realidad! Le digo ¡Realidad! —Señorita Gutiérrez, cálmese, eso no puede ser posible— ¡Pues lo es!—grita ella, molesta. Lo es.

—Por favor, cálmese.
—No puedo calmarme, mi madre…. ¡Mi madre murió por mi culpa!
—El tiempo se nos ha acabado.
— ¿Tan pronto?
-—Le dije que nos quedaba poco tiempo, hoy es mi día libre.
— ¡No! Debe ayudarme ahora, no quiero volver a ese lugar.
— ¿Lugar?
—El país de los sueños.
— Suena interesante, aun así, debo irme. Nos veremos mañana, será gratis.

En la calle, la joven camina tambaleándose, le duele la cabeza. Decide sacar otra botella, la bebe entera sin problemas, siente como se recupera. El psicólogo se dirige a la comisaria. Por la reacción de la joven, le pareció que su madre debió morir hace muy poco. Tiene un buen contacto en la policía, su hijo Daniel. Sobre su escritorio el Psicólogo lee los papeles.

La señora Mariela Gutiérrez fue hallada muerta en su casa. Los forenses determinaron que fue asesinada por un animal salvaje, alguno con grandes garras y colmillos. No se encontró nada en los alrededores, preguntaron pero, nadie vio a un gran animal. En la escena no había huellas, no tenía sentido. El esposo y la hija fueron interrogados, a la joven se la vio muy alterada, repetía una y otra vez que era su culpa. Le preguntaron porque decía eso, ella respondió que fue culpa de sus pesadillas. La joven fue recomendada a varios psicólogos, ninguno entendía lo que ella trataba de decir, todos acordaron que solo necesitaba descanso. Se la dejo en libertad, tal vez se calme luego de unos días. Reporte por: Oficial Daniel Ortiz. 13 de agosto del 2016.

—Así que sucedió solo hace dos semanas.

La joven esta recostada sobre su cama. En su mano derecha tiene dos pastillas de color rojo, según le dijeron esto la mantendrá despierta por días. Un correo le llega a su celular, pone: Andrea, soy yo, Lourdes ¿Cómo te va?-La joven responde que fatal. No ha dormido en tres días, da gracias a Dios por su súper maquillaje japonés, cubre a la perfección sus ojeras.

Ella se levanta, mira un cuadro vacio, no recuerda que estaba en el.

En el baño, sentada sobre el váter, pasa con agua las dos pastillas rojas. Andrea empieza a llorar, se siente muy culpable, saca el cuchillo de su pantalón y se corta las muñecas. El sonido de una puerta abriendose la exalta, la joven agarra un trapo y se limpia la sangre. A toda velocidad sale del baño de su habitación y se echa sobre la cama. La puerta se abre, una voz suena— ¿Hija? ¿Estás dormida? —Ella no responde, el hombre sonríe, su hija duerme tranquila.

Andrea se levanta luego de que escuchara el roncar de su padre, son las doce de la noche. Sus ojos le pesan, abre la ventana y sale por ella, se queda mirando fijamente el árbol de su patio, y lo golpea con todas sus fuerzas. En su cabeza grita: ¡Malditos bastardos! ¡Me mintieron! ¡Esta mierda no funciona! ¡Los voy a matar!

La joven sale a vagar sin rumbo. No puede quedarse en casa, no puede poner a su padre en peligro. Luego de caminar por cinco minutos, se desploma en medio de la pista. Un auto casi la atropella, dos jóvenes se bajan del porsche sin capota. Uno de ellos, el dueño del auto, mira a su compañero de forma burlona y le dice: ¡Te lo dije! Este auto es un imán de vaginas. Los jóvenes recogen a la chica, la suben al auto, ella esta complemente dormida. El copiloto le acaricia los senos, sonríe y se muerde los labios.

El auto ha avanzado por unos quince minutos, la carretera está desierta. De pronto el auto se vuelve más pesado, un olor extraño llega a las fosas nasales de los jóvenes, el copilo voltea y observa aterrorizado colmillos en dos bocas, y cuatro ojos rojos, en un perro de raza dóberman pero totalmente negro. Una gran porción del cuello del copiloto ha sido arrancada de una mordida, o tal vez sería más correcto decir que fueron dos. El auto se detiene en seco, el piloto se baja rápidamente y saca un cuchillo, y, una voz, una voz grotesca y repulsiva le habla— ¿Te crees muy valiente? Humano—El joven está sorprendido, una voz proviene de las dos bocas del perro, una voz que llega hasta lo más profundo de su ser y lo hace sudar como nunca en su vida—Responde, humano—La voz se hace cada vez mas atemorizante y grotesca, el joven ha mojado sus pantalones y su pelo se está volviendo blanco lentamente. El dóberman ladra antes de saltar sobre él y arrancarle el corazón con sus bocas.

El sol alumbra las calles de… Andrea se ha despertado, se ve rodeada de muchas personas, entre ellos policías. Mira a su alrededor y observa los cadáveres, sus pupilas se dilatan y estalla en llanto.

Un hombre, sentado sobre una silla, frente a una celda— ¿Por qué pediste que te arrestaran? —Pregunta interesado—Porque soy peligrosa, le responden—Ya veo—Debí haberlo hecho antes, no sé porque espere tanto.

—Háblame del País de los sueños.
—No hay mucho que decir. Siempre entro por una puerta en medio de la nada, en ella hay un gran letrero que dice: Bienvenido al País de los sueños. Yo no quiero entrar, pero algo me impulsa. Algo me obliga a entrar.
— ¿Algo?
—No estoy segura, todo es muy confuso.
— ¿Qué sucede cuando entras?
-Veo, veo un ser de pesadillas. Cada vez que entro siempre es uno diferente. Me ataca y en ese momento despierto, para luego ver a una persona muerta. Me paso muchas veces cuando era niña, mis abuelos murieron por mi culpa. Pensé que ya había pasado pero, mi madre, y ahora esos dos hombres-(entre lagrimas)-No puedo vivir con los demás, soy demasiado peligrosa. Mis sueños… ¡Mis sueños están malditos!
—Cálmate, Andrea. Según leí, tu madre fue asesinada por un animal salvaje.
— ¿Animal salvaje? ¿Aquí? ¿En la ciudad? ¡No! Fue mi culpa, el ser que vi la mato.
—Que los sueños se hagan realidad es imposible.
— ¿Entonces como explica la muerte de esos hombres? Según oí uno de ellos había envejecido 50 años y había perdido su corazón. Eso no puede ser causado por humanos, solo por un demonio. Un demonio de mis pesadillas.
—Es muy pronto para saltar a conclusiones. Con investigación se sabrá la causa, y te puedo asegurar que será una racional. Cuéntame más del País de los sueños.
— ¿Por qué desea saber con tantas ganas?
—Hace dos años, en un apartamento en… Un hombre fue hallado muerto. Su cuerpo estaba intacto pero ni una gota de sangre en el. En las paredes estaba pintado, con esa sangre, una frase que decía: ¡Visita el País de los sueños!
— ¿Cuál era el nombre de ese hombre?
—Según recuerdo era… Ricardo Gutiérrez.
— ¡Mi hermano!
— ¿Hermano?
—Sí. Desapareció el día que su esposa e hijo murieron en un accidente de auto.
—Dime más.
—No se mas. El desapareció sin dejar rastro, sin despedirse.

Al no poder sacarle más palabras, el psicólogo se retira a su casa. Les ha pedido a los oficiales que lo llamen si algo extraño le pasa a la joven, si tiene pesadillas.

Una joven de alrededor de veinte años esta frente a la celda, Andrea la reconoce como Lourdes y conversan brevemente, no puede estar mucho tiempo. Pero solo unas cuantas palabras bastaron para tranquilizar a Andrea, Lourdes siempre logra eso.

Daniel ha oído toda la conversación que tuvo su padre con Andrea. El siempre fue un firme creyente de lo sobrenatural, y ahora tiene frente a él una oportunidad de ver algo increíble. Por ello se queda mirando fijamente a la prisionera, esperando que sueñe, que tenga pesadillas.

No tuvo que esperar mucho para ver lo que quería. Andrea gira en su cama una y otra vez, mientras grita con mucha fuerza. Los policías, cinco de ellos responden a los gritos y se apresuran donde la joven. Daniel ha retrocedido y espera— ¡¿Qué demonios haces, Daniel?! —Le gritan sus compañeros. Ellos se apresuran a abrir la puerta y auxiliar a la joven. Todos ellos escépticos pero ya no más, porque cuando ven a un hombre con cabeza de carnero salir del cuerpo de la joven como si de el alma se tratara, portando un habano en sus labios quemados—¿Qué están haciendo? —Pregunta el hombre con cabeza de carnero, con una voz aun más grotesca que la del perro, además de producir una saliva apestosa con cada movimiento— ¿Ustedes también piensan dañar a nuestra reina? —Los oficiales se quedan paralizados. No creen y no entienden que tienen enfrente—No importa—croa el ser—Solo para asegurarme, los matare a todos—Después de decir eso, el ser ríe con una risa demoniaca que hace eco en todos los pasillos de la cárcel. El hombre con cabeza de carnero atraviesa los pechos de los hombres arrancando sus corazones con extrema facilidad. Daniel entiende el peligro, entiende que Andrea es la causante y le dispara dos veces pero las balas son detenidas por el hombre con cabeza de carnero, quien está furioso pues, su reina ha sido atacada.

Al día siguiente el psicólogo observa la terrorífica escena, la brutal matanza. En la entrada de la cárcel había un cuerpo que no llevaba uniforme. Asqueado por los órganos en descomposición vomita el desayuno. Al avanzar por los cuerpos de todos los quince oficiales de policía, espera no encontrar a su hijo, pero lo hace, o al menos, lo que quedo de él. El cuerpo de Daniel Ortiz había quedado hechos pedazos y esos pedazos estaban quemados. Lo único en buen estado era su cabeza, la cabeza que aun estaba conectada a la columna vertebral.

El psicólogo entra a la celda, observa a Andrea durmiendo, la observa despertar. Una vez más la joven llora, otra vez sucedió lo peor. Andrea llora desconsolada, no hubiera tolerado la noticia de que su padre había caído muerto también, y que su cuerpo parecía haber estado inanimado por semanas, ya que la putrefacción de sus órganos era avanzada. El viejo ahora cree firmemente en la palabra de la joven, ha perdido todo su escepticismo, esto no lo pudo haber hecho un ser humano, solo una bestia o un demonio.

Rodolfo Ortiz recoge una nueve milímetros, la apunta hacia la joven, ella no opone resistencia, quiere morir. Antes de que el psicólogo dispare, el cae por una espada. El viejo esta en el suelo, aun vivo pero, no le queda mucho tiempo. Con su último aliento logra divisar el rostro de su asesino, un hombre de alrededor de treinta años. Sus ojos eran rojos y parecían no tener un final, su semblante sombrío fue lo último que vio antes de morir.

—Hermano…
—Cuanto tiempo, Andrea.
— ¿Estas vivo?
—No. Al menos no aquí, solo estoy vivo en el País de los sueños.
— ¿A qué te refieres?
—Ahí es donde pertenecemos-Ricardo se arrodilla—Mi reina, ven conmigo.
— ¿Reina?
—Tú eres la elegida que traerá el apocalipsis. Eres la única capaz de liberar a los monstros del país de los sueños y regresarlo a su estado original. Ven conmigo.
— ¡No quiero destruir este mundo!
— ¿Por qué? En el país de los sueños todo es hermoso. Mamá y papá están vivos ahí.
— ¿Qué?
—No solo ellos. Mi esposa y mi hijo quien murió poco antes de nacer, ellos también están vivos. En el país de los sueños todo es perfecto. Me costó entenderlo pero, por fin se que ese es lugar donde pertenecemos. Nosotros los elegidos debemos vivir ahí.
—Mamá ¿viva?
—Sí. También rulo está vivo, tu mascota.
— ¿Tenía una mascota?
—No me sorprende que lo olvidaras, yo también había olvidado.
— ¿Olvidar?
—Sí. Recuerda. Tenías una mascota, un perro dóberman.
— ¡Ah! Ya recuerdo. También, cuando éramos niños, teníamos un carnero en la granja de los abuelos. Recuerdo que fue mi primera mascota. Luego me compraron un dóberman. Ambos eran mis mejores amigos. Los únicos que tenía. ¿Ellos están vivos?
—Sí. Todos ellos están vivos. Ven conmigo.

Andrea da un paso pero se detiene.

— ¡No! Yo tengo una amiga, yo tengo una amiga en este mundo. Lourdes es mi amiga.
— ¿Lourdes?
-— ¡Sí! Ella…. ¿Eh? ¿Quién?

En ese momento vino a ella. Lourdes no existía, era solo un producto de su imaginación. Ella la creo para no sentirse sola en los momentos de tristeza y dolor. Ella la creo como una ayuda para soportar su maldición—Ella no existe—Andrea toma la mano extendida de su hermano, se abrazan, cierran los ojos y despiertan en el país de los sueños. Todo es hermoso. Los campos de flores son increíbles, el sol se refleja en los lagos. Andrea sonríe— ¿Quieres vivir aquí? —pregunta su hermano, ella dice que sí. Mientras en el mundo real todo está en llamas. El apocalipsis anunciado ha llegado a la tierra, pero nadie, absolutamente nadie se salvara de las bestias y demonios que ahora han sido liberados. Las personas son devoradas, y justo antes de morir todos, por alguna razón, piensan lo mismo: Como desearía estar, en el país de los sueños. Mientras todo eso pasa, los hermanos Gutiérrez, rodeados de anteriores elegidos, en país de los sueños, viven felices por siempre. FIN

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
Design by Wordpress Theme | Bloggerized by Free Blogger Templates | Best Buy Printable Coupons