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miércoles, 24 de agosto de 2016

God of the Element capitulo 6: Nobleza-Familia Yakuza


Capitulo 6

NOBLEZA: FAMILIA YAKUZA

La adoración por el talento de Yakuza es grande. Diamantes en bruto siempre le han llamado la atención. Su fascinación por el talento, tal vez deriva del hecho de que el, nunca lo tuvo.

La familia Yakuza es productora de guerreros, pero tenían problemas. En los últimos años no produjeron ninguno de buena calidad. El nacimiento de Mako Yakuza alumbro la oscuridad. Hijo del líder del clan. Heredero al trono. La esperanza del clan.

Mako de trece años, duerme. Una sirvienta entra a su habitación. Lo mueve de lado a lado intentando despertarlo. ¡Joven amo! ¡Joven amo!

—Lourdes ¿Qué pasa?
—Joven amo. Es hora de la práctica.
—Aun tengo sueño.
—Su padre ha decidido comprobar cuanto ha mejorado.

Mako se levanta con fuerza. Se desviste a toda velocidad, se cambia y se dirige al Dojo.

El no es talentoso, tampoco torpe, era muy bueno, pero, no era un prodigio. La familia Yakuza no usa artes marciales. El estilo de pelea es darlo todo para vencer. El instinto de lucha, buscar los lugares más débiles de tu oponente solo con observarlo una vez. En eso se especializan, no en grandes técnica, en el instinto guerrero.

Takeo Yakuza entrenara personalmente a su hijo este día.

Mako corre en zigzag, su padre está quieto con la mirada al frente. Mako busca el punto débil en el cuerpo de su padre, pero no encuentra nada-¿Ya terminaste?-Pregunta su padre. Mako expulsa esferas de viento de sus palmas, pero su padre las desvía sin mucho esfuerzo con sus puños-¿Ya terminaste?-vuelve a preguntar. Mako decide atacar a su padre físicamente, fortalece sus puños rodeándolo con el viento. Takeo estira la pierna izquierda y Mako cae al suelo con la nariz ensangrentada.

— ¡Eres una vergüenza! Se espera mucho de ti, y no das la talla. No dejare que me avergüences frente a los demás. Si no te haces más fuerte, te desheredare y botare a la calle.
—Lo lamento padre.
—No gano nada con que lo lamentes. ENTRENA. Entrena sin descanso y gana poder.
—Si padre. Como desees.
—Tengo menesteres de los cuales ocuparme. Sera mejor que mejores. Adiós.
—Adiós, padre.

Takeo Yakuza abandona el Dojo por la puerta frontal. Dos sirvientas cuchichean.

— ¿No consideras que es muy estricto?
—Si, sí que lo es. Es demasiado peso para un niño.
— ¿Qué hay de su madre?
—Ella es aun más estricta. Solo le preocupa el status. La escuchado decir mil veces decir que su hijo es una decepción, y que jamás debió haber nacido.

Mako, gracias al viento en su oído, oye claramente la conversación.

—Que horrible. ¿Cómo una madre puede decir eso?
—Así son los nobles. Solo les interesa la posición y el qué dirán.
—Es una fría familia. Pobre del amo Mako.
—Sí. Pero no podemos entrometernos, o nuestras cabezas rodaran.

Mako se echa en su cama. No le interesa lo que escucha de sus padres. No porque piensa que no es verdad, sabe muy bien cómo funciona todo. El los ama, a pesar de que ellos solo vean como negocio. El solo es la herramienta para mantener la posición de la familia.

—Se espera mucho de mi ¿Qué pasa si no doy la talla? Seré botado como un perro carachoso. Desearía tener talento...MALDICIÓN... ¿Por qué? ¿Por qué tuve que nacer tan débil? Tal vez todo sería mejor si muriera… ¡NO! No puedo rendirme tan fácil. No puedo deprimirme. Debo entrenar más y más. Aun sin talento, lograre hacer orgullosos a mis padres, no seré una carga, mantendré la posición de la familia y seré un líder poderoso. Hare que el emperador me dé un puesto entre sus fuerza. Así nuestro status mejorara. Eso debo hacer.

Mako entreno día tras días, constantemente. Estuvo al borde de la muerte muchas veces por el exceso de trabajo. La muerte de su madre por enfermedad, la muerte de su mascota, nada lo detuvo. Las burlas, ser mirado por encima del hombro por otros nobles…nada, absolutamente nada lo detuvo de lograr su objetivo.

Muchos años después. Después de muchísimo esfuerzo, lo logro. A la edad de 28 años. Algo tarde, pero, fue lo mejor que pudo hacer con su nivel de talento. Se corono como líder de su clan. El envejecido de su padre lo aplaudía orgulloso y feliz. Mako había logrado el primero paso. Se caso, pero no pudo tener hijos. Se dirigió al palacio r'lyeh.

PALACIO REAL.

El emperador Dageon Tisey, está sentado en su trono de mármol. Su barba le llega hasta el pecho y su cabello largo hasta su espalda. Es anciano pero todavía poderoso, todavía es el máximo líder.

—Vaya, vaya. ¿Qué tenemos acá? Si no es el joven Mako Yakuza.
—Su majestad. Tengo una petición que hacerle, si es posible.
— ¿Qué clase de petición?
—Quisiera un puesto militar, señor. Considero tener la capacidad de serle de ayuda.
—Muy bien. Cumpliré tu petición. Aun sin talento has llegado lejos. Sin embargo, solo podre darte el rango D.

Los dos hijos del emperador observan desde una puerta. Un chico de dieciséis años y una niña de quince. El chico observa fijamente mientras que la niña solo lo abraza del brazo.

—Lo tomo con respeto, señor.
—Únete mañana a las tropas. Serás capitán de escuadrón. Elije a tus acompañantes.
—Arigato Gozaimasu (Muchas Gracias)

Mako Yakuza se dirige a la salida. La mirada del príncipe Charles le produce un escalofrió. Mako siente la penetrante mirada en su espalda, gira, observa los ojos del muchacho. Se da cuenta de que uno de sus ojos, el izquierdo, tiene la esclerótica cubierta con rayas negras que parecen salir de su iris. Ese ojo extraño le produce un escalofrió. Yakuza piensa en la mirada de ese niño, la mirada de una bestia hambrienta. El nuevo capitán de escuadrón está seguro de que ese niño, cuando llegue el día en el que tome el poder, dominara con el miedo. Yakuza tenía razón, el niño domina con el miedo, pero, no pensaba que sería tan pronto…

Yakuza logro su preciado puesto. Comenzó con un perfil bajo, se fue haciendo conocido rápidamente, gracias a su fuerza y dedicación. Su escuadrón fue ascendido al rango C. Un rango bajo entre los escuadrones, pero se gano algo de respeto. No es fácil entrar a un escuadrón y mucho menos liderarlo. El status de la familia ascendió, pero no pudo nacer ningún heredero. Mako es estéril. Se deprimió por ello, pero no era el fin del mundo, al menos podría adoptar.

Su esposa no lo amaba. Solo están juntos por el beneficio entre familias. El matrimonio se deshizo, la familia Yuta necesitaba un heredero de sangre, no podían quedarse juntos. Mako no se deprimió por ello, no le dio importancia, se había hecho fuerte con el tiempo. Ya no es un niño tonto y miedoso. Es un soldado.

Haber conocido a Dante le produjo mucha satisfacción, lo quería como soldado, como hijo. Lamentablemente para él, ese niño huyo y tal vez nunca vuelva a verlo. Lo busco sin descanso, en muchas ciudades, pero no lo encontró. La gente de la ciudad Az no dijo nada, Dante fue escondido todo el tiempo, y con el tiempo, Yakuza dejo de pensar tanto en el. Siguió su búsqueda de talento y destruyo toda aldea o pueblo donde no hubiera nada.

Mientras Mako seguía con su vida, Dante seguía con la suya. No se conformo con el karate que le enseñaba su maestro y padre adoptivo. Aprendió Muay Thai, distintas ramas del Kung Fu, Taekwondo, Sambo, el estilo borracho y más. Todo gracias a los conocidos de su maestro.

Dante fundió cada disciplina aprendida para crear su propio estilo, el cual fue mejorando desde niño, hasta convertirlo en el arte mixta que tanto lo ayudara. La vida le fue bien. Era querido en la ciudad a pesar de no salir mucho. Donde sea que fuera dentro de la enorme ciudad que es Az, era tratado bien. Le regalaban manzanas (el orgullo de la ciudad) que terminaron volviéndose su comida favorita.

Expiraba una energía y un aire que hacía que la gente se acercara a él. Un don. El carisma del rey, suelen llamarlo. Eso que tienen solo los elegidos, aquellos que atraen a las personas a pesar de sus modos de comportarse.

Las mujeres se enamoraban de aquel niño, luego adolescente. Todas a excepción de Mía, ella no sentía eso por él. Era su amigo y su hermano, eso nunca cambiara. Dante adora a los animales y ellos lo adoran a él.

Dante suele ir de vez en cuando a entrenar en unas grandes montañas. Ahí, veía el inmenso imperio que dominaba el continente. Dante observaba hacia el sur, una enorme tierra muerta. Algo paso allí hace muchos siglos, algo que devasto esa tierra volviéndola inhabitable. Veía sonriendo al clan de los dragones. Los ocho dragones elementales se veían claros, aun desde la distancia. Eran grandes y majestuosos, poderosos pero no hostiles. También observaba al clan de los titanes. Los gigantes pacíficos que también eran muy poderosos. Dante deseaba ver todo eso más de cerca, quería pelear contra ellos.

En el cielo las aves volaban llenas de libertad. Algunas pequeñas, otras enormes; de colores opacos y claros. Había selvas y bosques con animales de todo tipo: Leones, tigres, osos etc. En los mares y ríos, todo tipo de seres acuáticos: Ballenas, delfines, tiburones, cocodrilos etc. También había seres acuáticos gigantescos. Existían peces que brillaban en la oscuridad, peces que podían volar, aunque fuera por poco tiempo. Lejos del imperio, en el enorme rio que divide los dos continentes del planeta se veían sirenas y tritones jugar divertidos. Dante no tiene idea de cómo puede lograr ver todo eso, no sabe de las habilidades de su clan. Si un Magno se queda quieto y observa algo que realmente quiere ver, puede hacerlo a la perfección, por más que este lejos, por más que se mueve a velocidades que superen por mucho a la luz, pueden verlo. Esta habilidad no sirve en batalla, en el campo de combate no puedes quedarte quieto.

No todo era naturaleza dentro del imperio. Grandes edificios con terrazas amplias donde aterrizan las naves. Grandes pantallas muestra publicidad de comidas, eventos, ya sean deportivos, de música, arte, los motivos son variados. Las naves espaciales llegan constantemente al planeta, el planeta tierra es un gran lugar turístico. Restaurantes, acuarios, cines, eventos de artes marciales, fauna y flora. “Vengan a la tierra, se divertirán”

Todo era pacifico y hermoso. Un lugar donde te gustaría vivir. Dante le dio la espalda al imperio, observo el lugar de donde viene. El humo sale sin cesar de las casas quemadas, miles de cadáveres podridos en el suelo. Animales muriéndose de hambre en los bosques muertos. Soldados violando a mujeres y niñas. Hombres y niños siendo golpeados por diversión. Un mundo sin ley rodeado de porquería. La vida de los pobres. Viven bajo la opresión de un imperio abusivo, un imperio reinado por Charles Tisey.

Se prestas atención, puedes oír los gritos de agonía. Si dejabas a un lado tu buena vida por un segundo, ya seas noble o ciudadano, si dejabas lo que hacías para oír y ver… Escucharías risas de perversión, escucharías a personas llorar y gritar por el miedo mientras no hay nadie que los ayude. Solo con ver por unos segundos, observarías el odio, la sangre, los maltratos, las muertes, las agonías y el dolor de la gente que no tuvo suerte a la hora de nacer.

Los pobres son y no son parte del imperio. No pueden tomar decisiones, solo son los juguetes de los aburridos escuadrones. Son constantemente saqueados por delincuentes. Humillados por la gente que protege y sirve, pero ellos son pobres, no aportan al imperio, por consiguiente, no son personas. Los nobles aportan guerreros, comida, tecnología, todo lo necesario. Los pobres no son personas.

La única fuerza que se opone al imperio, el ejército revolucionario, seguirá siendo inútil si siguen siendo tan pocos. Dante ha dejado de escuchar, baja la montaña, regresa a casa.

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