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miércoles, 7 de septiembre de 2016

God of the Elements. Capitulo 9




CITA:

¿Estrategias? ¿Pensar los movimientos en batalla? Jamás necesite eso, después de todo.
¡Soy la Diosa de la guerra!
-Dessena Magno.

CAPITULO 9

ARCO: TORNEO DE DOJOS

PARTE 1

Es de día y la primavera hace que los pájaros salgan a insultarse mutuamente creando hermosas melodías para el oído humano. Las flores, hermosas, huelen bien en los campos, en las macetas, en los jardines. Dante esta echado en su cama con los audífonos puestos, una canción rápida suena en ellos.

“Mi pena es más intensa que las penas del infierno,
envuelto en llamas el fuego ahoga el grito de mi cuaderno,
el golpe del dolor hizo eterno su gobierno,
solo el invierno alivia este fuego interno,
no puede verse tierno, no puede parecer noble un corazón abierto como boca de muerto,
no quiero ser moderno,
mi rap no va a moverlos,
solo es la nave en la que huyo de los recuerdos
y solo así el escritor consiguió alivios
y recibió un beso tibio porque él mismo lo escribió
sucedió que en el rap vio la libertad que extravió,
lo asumió como navío hacía adjetivo de tus labios,
mi voz interna grita su dolor de noche.

Me despiertan crueles lamentos, feroces reproches,
me gritan que escriba y escriba,
que mis letras sean la leche que sangra la vía láctea en cada herida”.

NOTA: Canción: Dispuesto a perderlo todo. Artista: Cevlade.

Dante deja los audífonos, se levanta temprano, estira los brazos. Se dirige al baño y se lava la cara con agua y con jabón líquido. Ayube toca la puerta con ferocidad, tiene muchas ganas de orinar. Dante sale y Ayube entra como un rayo.

Mila se levanta, ultima como siempre. Entra al baño, piensa bañarse, pero Ayube ya está en la ducha, pero no hay tiempo para esperar. El baño es compartido, hay dos regaderas, los hombres no tienen problemas en bañarse juntos, pero para una chica y un chico. Es difícil. Aun así, se bañan dándose la espalda. Dante prefiere bañarse en un rio a las afueras de la ciudad, mientras juega con algunos perros. Ayube y Mila están muy incómodos, desde hace un par de años, han comenzado a sentir algo más que amistad entre ellos. Ayube se mudo a los 8 años, luego de insistirle mucho a sus padres de que quería pasar más tiempo con sus amigos.

El espera a que Mila salga primero, y así sucede, no le gustaría que ella viera lo que le pasa ahí abajo, al menos, aun no.

Dante regresa luego de bañarse en el rio. Mucha gente pasa por ahí, ya están acostumbrados a verlo. Las mujeres se quedan a observarlo muchas veces, es muy popular en la ciudad. Los animales se le acercan para que los acaricie, el ama a los animales y ellos lo aman a él.

Dante se sienta en la mesa, aun desnudo. Todos están tomando café, pero él prefiere la leche y por ello es llamado infantil por el dúo dinámico.

Al termina, todos se levantan, se alistan y se preparan para salir.

El sol brilla fuerte, la brisa es perfecta, es una bella mañana de primavera. Están caminando por las calles, disfrutando el buen clima. En el camino, Dante voltea hacia Ayube.

—Oe!
— ¿Qué?
— ¿No tenias un examen en la escuela, hoy?
—No me hagas recordar los exámenes, soy malo en darlos.
—Eso quiere decir que eres estúpido.
— ¿Qué?
—Si tienes problemas en la parte en la que debes poner lo que aprendiste, eres estúpido.
—Grandes palabras de alguien que ni siquiera va a la escuela.
—No necesito ir a la escuela. No busco nada más que batallar.
—No se gana dinero solo siendo elementalista. Al menos no de forma honesta.
—Podría ser el guardaespaldas de un rico.

El torneo se desarrollara en la ciudad Houken. En el estadio Yuja, comúnmente llamado domo de batalla, pues las peleas se desarrollan dentro de uno.

Dante se desvía y se sienta a observar a un guitarrista en la calle. El joven tiene el pelo largo y rubio, su guitarra eléctrica es tocada gracias a su elemento. Está tocando bajo un árbol de flor de cerezo, pero nadie lo está viendo. A pesar de eso, toca con sentimiento, ama su música.
Al termina de tocar, abre los ojos, Dante lo aplaude con una sonrisa, él le agradece y se retira.

Dante sigue su camino mientras tararea la canción que acaba de escuchar. De pronto, una sensación horrible interrumpe el buen clima. Es una energía oscura y densa. Frente a él, un joven, sonriente. Su rostro es fino y delgado, parece una chica o un niño pequeño, pero es un adolecente de dieciséis años. Su cabello es corto y azulado, sus ojos, de un celeste claro.

— ¿Qué hay, Dante?
—Nada importante, Vergil. Solo un simple torneo.
—De seguro lo ganas. ¿Cómo has estado?
—Excelente. ¿Qué hay de ti?
—No tengo dudas de que con solo ver mis ojos has logrado descifrar todo. Solo te diré que estoy muy por delante de ti, así que te recomiendo, que apresures el paso. Dicho esto, Adiós.

Después de decir lo que tenía en mente, Vergil desaparece tan imperceptible como cuando apareció. Dante esta extrañado de no poder sentirlo, siempre ha podido sentir presencias.

Después de meditarlo un momento, Dante sigue su camino, decidió no darle importancia. El grupo ya le ha sacado mucha ventaja, pero no apresura el paso, quiere seguir disfrutando. La hora ya está cerca, pero siempre en eventos como ese, siempre se comienza mucho después. — ¿Acaso es el día de los reencuentros? —Se pregunta Dante, al tener a otro conocido frente a él.

Un joven albino esta frente a él. Su cabello, sus pestañas, su piel, son blancas. Pero además, viste un traje totalmente blanco, de seda, y se ve muy cómodo. En sus pies hay dos sandalias de paja recubiertas con telas blancas, y además, sus ojos, también son blancos. No había pupila en ellos, solo estaba el iris acompañando a la esclerótica.

— ¿Cómo te vas, Dante?
—Muy bien, Matei. ¿Sigues ciego como siempre?
—Gracioso.
—Gracias.
—Lo dije de forma sarcástica.
—Aun así, gracias.
—Pasaba por aquí, escuche que habría un torneo.
— ¿Tu también participaras?
—No. Pero observare.
— ¿Obser…? Cierto. Tienes eso.

5 AÑOS ATRÁS

Dante corre por un camino llevando en sus tobillos cadenas conectadas a dos bolas de acero negro. Esta al pie de una montaña, debe subirla llevando las pesas. Su respiración es agitada— ¡Maldición! Estoy muy cansado, estas estúpidas pesas—Dante sigue subiendo la montaña, a paso rápido a pesar de lo cansado que esta—Se que yo pedí esto pero, llevar estas pesas de tres toneladas solo usando el elemento internamente, es demasiado—Se detiene al ver a alguien haciendo exactamente el mismo entrenamiento que el. Un niño totalmente de blanco.

—Hola-Saluda Dante extrañado.
—Hola.
— ¿Cómo y por qué haces este entrenamiento?
—Mi maestro fue el de la idea.
—Es como si tuviéramos el mismo maestro.-Dice con una sonrisa.
—Mi maestro siempre dice que su hermano es el de las ideas. Según dijo, se llamaba Arthur.
— ¿Arthur Zackye?
—Si, eso.
— ¡Ya! pues ese es mi maestro. Me llamo Dante.
—Yo soy Matei—Matei gira y ve a alguien llegar. Es un niño, negro y vestido totalmente de ese color—Al fin llegas Inpu.
—JAJAJA—Ríe Dante, efusivamente—Esto, esto no se ve todos los días. Tú eres albino, y él es negro—Dicho esto, Dante vuelve a reír con igual fuerza.
— ¿Por qué todos lo consideran gracioso? –Se extraña Inpu.
—Pues claro. Además se visten totalmente de ese color.
—Seremos—Dicen al unisonó—Conocidos como el Monje Negro y el Monje Blanco.
—Jajaja. Suena genial. Por cierto ¿Qué le pasa a tus ojos?
—Ah, esto. Naci así, soy ciego.
—Debe ser difícil en las peleas. Lo lamento.
—No realmente. Poseo una habilidad especial. Puedo ver todo a mí alrededor, sin falta. Puedo ver a mi espalda, a mi derecha, a mi izquierda, arriba y abajo, todo al mismo tiempo. Aunque todo lo veo en blanco. Al inicio era difícil recibir tantas imágenes, pero ya me acostumbre.
—No miente—Comienza Inpu—Es una habilidad ridícula, jamás puedo ganarle.
—Debes de ser muy fuerte, Matei—Dice Dante con emoción.
—Lo soy. ¿Qué? ¿Acaso quieres pelea?

Dante y Matei corren hasta lo alto de la montaña, a una gran velocidad mientras que Inpu bebía agua y jugaba algo en una pequeña maquina. Los de ojos raros terminaron empatados. Al regresar, cansados, les dio curiosidad lo que Inpu jugaba. Se veía en la pantalla, dos luchadores, uno vestido de rojo y el otro de blanco, con unas barras sobre ellos, unas barras que cambiaban de color poco a poco con cada golpe que recibían los luchadores. Se escuchan frases como: ¡Hadouken! o ¡Shoryuken! Era divertido de ver. Inpu levanta la vista y le pregunta a Dante.

—Tus ojos tampoco son normales. ¿No serás…?
— ¡Un Magno! Si, y el más genial que conocerás.

ACTUALIDAD

Dante y Matei caminan juntos hacia el domo de batalla Yuja. Muchas personas están entrando al gran estadio. Se detienen un momento, hay muchos vendedores y puesto fijos. Dante se acerca a uno.

—Sabes, tengo un doctorado.
—Interesante, dame una hamburguesa por favor.
—Tome joven.
—Gracias.

Dante se despide de Matei, debe reunirse con su equipo.

—Nos vemos luego, monje blanco.
—Oh vamos, me sonrojas.

Al mismo tiempo en que Dante se dirigía hacia al domo de batalla. Minaya estaba de camino, acompañada por Teatos, el capitán de su grupo. Mientras caminan, Minaya intenta atrapar algunas mariposas, sonriendo como una niña. Teatos la observa sonriendo, con una sonrisa cálida y llena de amor, un amor fraternal.

Minaya aun sonriente, se acerca a una señora, la cual tenía problemas con su bolsa de las compras, ella le ayudo con mucha felicidad a cargarlas, ignorando las palabras de Teatos, el cual le decía que llegarían tarde. La señora agradece a la joven y entra a su hogar.

Prosiguen la caminata, pasan por casas con amplios jardines, con piscinas donde los niños jugaban divertidos. Pasaron un par de minutos, habían avanzado hasta una plaza, donde mucha gente estaba reunida, donde el ruido de unos gritos llamo su atención. La plaza es amplia, tiene una gigante pantalla en ella, donde se anuncian eventos y concursos.

Frente a ellos tenían un enorme reloj, reloj que se mantenían en acción gracias a una rueda gigante, una enorme rueda negra que era empujada por diez esclavos traídos de los pueblos y aldeas. El reloj podría perfectamente funcionar con baterías, con energía elemental, o en todo caso, usando unas maquinas para hacer girar la gran rueda.

Rodeado de ocho de sus hombres, el oficial Thio, encargado de hacer esto desde los veinte años, ahora con sus 45, sigue teniendo esa enorme sonrisa en su rostro mientras golpea con un látigo las espaldas de los esclavos. Hay gente alrededor, todos tienen una mirada mezcla de molestia e impotencia, no se pueden hacer nada contra lo que ven. Minaya, furiosa, intenta detener al oficial pero, es detenida por Teatos quien puso su mano izquierda en su hombro, para luego decirle que no lo haga, que es una estupidez.
Minaya cae de rodillas, llorando, y mientras esta de rodillas, ve la sangre caer del puño derecho de Teatos, el cual lo está apretando con gran fuerza.

Un esclavo se ha caído. Es una joven de tal vez unos 20 años, con la cabeza rapada y teniendo en el cuello, como todos los demás, una marca en forma de circulo hecho con metal ardiendo. El oficial Thio se acerca a ella, enojado. La agarra de la ropa suelta y gris, le grita desde muy cerca— ¿Qué demonios crees que estás haciendo? —La joven, incapaz de hablar bien, pues le falta agua y alimento, logra balbucear—Estoy, estoy cansada—Thio se enoja aun mas y le vuelve a gritar— ¿Cansada? ¿Cansada dijiste? Estúpida basura ¡Zorra! Debes trabajar hasta morir y no dejare que te mueras bajo mi guardia. Te veré sufrir hasta que se termine mi turno
—La joven vuelve a decir con dificultad, que está demasiado cansada. Entonces, Thio se enoja aun mas, mira a sus hombres y exclama— ¡Cuélguenla! —Sus hombres acatan la orden sin problemas y a toda velocidad.

La joven esclava es amarrada de las manos a un conjunto de vigas, como las que se usan con los condenados que van a la horca, solo que ella esta de manos. Thio agarra un látigo de metal, con pequeñas púas delgadas, finas y agudas. La gente se horroriza pues saben que va a pasar. Minaya intenta moverse una vez más pero es detenida de nuevo por Teatos, quien ya no puede esconder el odio que está sintiendo. Thio golpea a la joven en las piernas, brazos y pecho, rasgándole la carne. El oficial no para de reír, pero se vuelve, mira a las personas, ve a los adultos molestos, a niños llorar. Estira los brazos y exclama— ¡No se preocupen! ¡Es una orden del Emperador! ¡Todo aquel que se niegue a trabajar será torturado para luego ser dejado a morir lentamente! ¡Una orden del Emperador! —Después de escuchar esto, la gente ya no está molesta, los niños ya no lloraban, todos hablan tranquilos entre ellos, diciendo cosas como: “Oh! Era una orden del Emperador” “Entonces no hay problema”.

Así hablaban. Minaya no entendía que estaba pasando, no entiende como han cambiado así de pronto. A ella también se le enseño que el emperador es lo correcto, que es la ley y que todas sus órdenes son justas. Pero aun así, no entiende como han podido cambiar tan rápido de parecer. El oficial Thio sonríe y después de volver a golpear a la joven esclava, exclama:

— ¡Es una orden del Emperador!

Luego de escuchar esa última exclamación, la gente dejo de hablar calmada. Todos miraban al frente una imagen del emperador en la gran pantalla de la plaza. Todos hablan al unisonó, como si lo hubieran practicado por meses, con miradas vacías, con voces vacías, todos, incluido Teatos, y con la excepción de Minaya, todos decían: “Las ordenes del emperador son absolutas” “Las ordenes del Emperador son absolutas” “Las ordenes del Emperador son absolutas”

Minaya estaba asustada, todos parecían zombis, todos diciendo lo mismo.

Después de unos momentos, la gente se divido y siguió con su vida, ignorando los desgarradores gritos de la joven esclava. Minaya y Teatos se dirigen al estadio, al domo de batalla. Mientras caminan, ella le ojea el rostro de cuando en cuando, aun confundida. Minaya decide olvidar lo ocurrido, el miedo que siente es ocultado, piensa en Dante y decide volver a sonreír, sonreír como siempre lo hace, olvidar la experiencia aterradora que ha sufrido.

CONTINUARA….

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