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lunes, 10 de octubre de 2016

ExtraVirus Toma 5




ExtraVirus

Toma 5

REY

Una joven albina está sentada en una banca, en un parque. Es de día, el sol brilla y da calor a las flores, crea reflejos en la fuente de agua, niños juegan haciendo rebotar una pelota, otros se tiran agua de la fuente. Ancianos dan de comer a las palomas, enamorados se besan y abrazan. Un perro corre y atrapa un frisbee en el aire, su dueña lo abraza. La joven Albina no tiene problemas en estar bajo el sol, tiene los ojos rojos, su pelo es lago y lacio. Esta vestida con una camiseta negra, una capa negra de un color más claro que la camiseta. Sus pantalones son negros al igual que sus botas. Tiene una pistola, cuatro granadas y dos espadas cortas.

La chica está sentada con la pierna derecha encima de la banca y la izquierda estirada, con ambos brazos encima del respaldar. El audífono suena.

—El objetivo ha llegado. —Dice una voz masculina.
—Recibido base. —Dice la joven sonriendo.

La joven albina se levanta de la banca, se acerca corriendo al objetivo. En la siguiente cuadra la joven dobla en la esquina y ve a una especie de mantis parada en 2 patas, las otras dos son pinzas. Este ser de cuerpo verde oscuro y escamoso voltea hacia la joven. Tres personas están el suelo desangrándose. El ser se acerca rápidamente y ataca con las pinzas. La pinza derecha ataca rápidamente, la joven esquiva moviendo su cuerpo de manera lateral a la izquierda, la pinza zurda cae, el cuerpo de la joven se mueve hacia la derecha. Los ataques son más rápidos pero la joven los evade tranquilamente. La pinza derecha cae y la joven la agarra.

— ¿Esta es toda la fuerza que tienes?, Esperaba más. —Dice decepcionada.

La joven da una patada frontal derecha luego de esquivar el ataque de la otra pinza. Dispara su pistola 6 veces al pecho de la mantis, el ser sangra y ataca furioso con su pinza izquierda, corta un poco del rostro de la joven, pero la herida sana instantáneamente.

—Ni siquiera necesito mis armas—Las guarda—Vamos bicho. Hagámoslo a la manera antigua.

La chica comienza a esquivar los ataques y golpea al rostro y al cuerpo. Derechazo a la mejilla, zurdazo a la otra. Patada derecha a la pata izquierda. La joven agarra la cabeza de la criatura y le rompe el cuello. Luego saca una espada corta y perfora su corazón. El ser se pudre.

—Trabajo terminado. Base. Regreso a casa. —Dice relajada.
—Recibido, Mía.

La mejor amiga de Kuric, Mía Figueroa, es hija de Mauro y Lucia. Su padre fue un boxeador bastante reconocido, ahora está retirado, pero en sus tiempos fue bastante respetado. Ahora tiene 38 años, ha tenido una hija con su esposa de 28. El está muy feliz de tener una hija, hubiera preferido un niño, pero la ama más que a nada. Lucia no quería pero, Mauro comenzó a entrenar a su hija en boxeo, la niña también quería pues creció viendo los videos de su padre. Con solo 8 años, ella golpea un saco de arena. Su padre está sorprendido por la velocidad y la fuerza con la que golpea, está orgulloso. Ella sonríe, se divierte mucho.

—Bien hecho, hija. —Dice feliz mientras le acaricia la cabeza.
—Papá, he visto gente usando sus piernas para golpear. —Dice ella curiosa.
— ¿Así?
— ¿Yo también puedo?
— ¿No quieres seguir mi ejemplo?
—Me gusta boxear, pero se veía muy divertido eso de patear.
—Bueno, no puedo prohibirte, pero no dejes de boxear.
—Si papá. —Dice ella alegre.

Mia se inscribe en un gimnasio de Kick Boxing, aprenderá a dar patadas, sin dejar de boxear. Rápidamente sube posiciones, era observada por mucha gente, participo en muchos torneos infantiles, gano muchos trofeos y medallas. Gracias al dinero que ganaban, dejaron de vivir en los barrios bajos, y pudieron mudarse a una calle grande. En esa calle, Mía comenzó a asistir a la escuela Domino, donde conoció a Kuric. A la edad de 16 años participo en un torneo mixto internacional, derroto a hombres y mujeres por igual. Su gancho derecho era increíble, su padre la animaba con lágrimas en sus ojos, su corazón iba a explotar de emoción. En la pelea final, se enfrento a un chico de 17 años, él era el favorito para ganar. El joven Daniel había demostrado grandes habilidades, por ello todos votaron por él, a excepción del padre de Mía.

Daniel comenzó con un derechazo potente, Mía lo evadió agachando su cuerpo hacia su derecha y un poderoso Uppercut noqueo instantáneamente a Daniel. La gente se quedo muda, entre el silencio de la multitud, un fuerte grito resuena. Mauro baja de las gradas, corre hacia el Ring, entra a él y abraza a su hija. El dinero del premio fue grande, y el dinero de las apuesta fue aún mayor. Los Figueroa vivían en una casa pequeña, el dinero de sus tiempos de boxeador se agoto velozmente, siempre se arrepintió de su estupidez, pero ahora, una casa enorme de 3 pisos es el hogar de los Figueroa. La calle 15 es donde viven, la casa no queda muy lejos del edificio Miroska. Es por ello que es fácil para los dos niños, el estar juntos.

Kuric entrena en su Dojo, día y noche blande una espada de 9 kilos, es solo un chico de 14 años, es demasiado entrenar constantemente con tanto peso, pero él está decidido a mejorar su cuerpo a toda costa. Su padre siempre le dice que no se esfuerce tanto, que es malo para su cuerpo, pero Kuric no oye, lo único en lo que piensa es en venganza. Quiere matar a la bestia que asesino a su madre, quiere extermina a esos seres, solo así estará tranquilo.

El día ha llegado, Kuric ha cumplido 15 años, su cuerpo es lo suficientemente resistente para soportar la cirugía, todos estaban en contra, pero el ya había decidido. Se echa sobra la cama de acero, el frio estremece su cuerpo. Sus brazos son inmovilizados por esposas de acero, al igual que sus piernas, una última se cierra en su cuello para inmovilizar su cabeza. Los científicos tocan los botones del enorme teclado, las maquinas se mueven, las armas son delgadas, tienen agujas. Dos agujas entran por cada lado de su sien, otras más entran en sus brazos y piernas. El dolor es supremo, sangre sale de las fosas nasales de Kuric, pero el joven se mantiene firme, no se ha desmayado, no ha gritado. Su cuerpo es invadido por maquinas microscópicas, estas se fusionan con las células, se fusionan con los músculos, con el cerebro, con los órganos, con todo.

La cirugía duro cinco horas, cinco horas de intenso dolor. El cuerpo de Kuric está quieto sobre la cama de acero, Robert, quien miraba por el vidrio trasparente, está preocupado, su hijo no se mueve. Kuric se levanta, la enfermera Sonya seca su cuerpo cubierto en sudor con una toalla azul. La enfermera tiene el pelo largo y rubio, ella usa una maquina similar a una pistola, esta emite un rayo trasparente que recorre el cuerpo de Kuric, la enfermera mira hacia los científicos, levanta el dedo pulgar, la operación fue exitosa.

Kuric entra a su ducha, el agua cae con fuerza, el joven se toca su cuerpo, no se siente muy diferente, tal vez algo más liviano, pero nada más. Sus manos suben por su cuello, se da cuenta de las protuberancias que tiene, se da cuenta de que son botones, que se pueden presionar, pero no lo hace, sería algo tonto apretar sin saber. Al salir de la ducha, la enfermera Sonya lo espera con una sonrisa.

—Joven Amo. —Le dice tranquila.
— ¿Para qué sirven estos botones? —Pregunta Kuric mientras los señala.
—Los científicos se lo explicaran, por ahora le pido que descanse. Debe dormir dos días mínimos. —Le dice ella firme.
—Está bien.

Son la 12:24 de la noche, Kuric está en su cama, inmóvil, intenta dormir pero no puede. En su recamara hay un reloj negro de bolsillo, lo abre y una melodía suena, lagrimas caen sobre la sabana, Kuric recuerda a su madre. Se ha levantado de la cama, no puede dormir, decide salir a pasear. La puerta del edificio se abre, uno de los dos guardias que vigilan le pregunta a donde va, el solo dice que a pasear, que regresa pronto. Intenta probar si sus habilidades han mejorado. Una casa de 2 pisos esta frente a él, da un salto y llega al techo, al aterrizar no hace ningún ruido. Kuric sonríe, de verdad dio un salto gigante, comienza a saltar de casa en casa, salta aun más alto para llegar a las casas con más pisos. Mientras avanza observa a dos hombres robando a un tercero, y salta desde el tejado de 3 pisos donde encontraba.

Ambos ladrones están vestidos con camisas rotas y chompas viejas, vienen de los barrios bajos. El primer ladrón tiene el pelo largo y le faltan dos dientes, el tiene una barra de acero en su mano derecha, con ella ataca a Kuric, pero el joven lo detiene sin problemas con su mano izquierda y contraataca con una patada derecha a su estomago, dejando al ladrón inconsciente. Se oye un click, el seguro de una pistola ha sido quitado, Kuric se mueve a gran velocidad y le quita la pistola al segundo ladrón, y lo golpea en la sien con ella. La víctima le agradece y se retira.

—Con esta fuerza—Dice Kuric mirando sus manos— de seguro matare a todas esas bestias. Genial. Esto es genial, me siento como nunca.

Al día siguiente, Kuric se levanta, debe ir a clases. Solo hay dos razones por las que va. La primera es para estar con Mía y la otra es para proteger la escuela. Ya no necesita aprender más, ha dominado muchos temas con facilidad, gracias a la ayuda de sus muchos tutores. El es el único que ha pasado por la cirugía siendo tan joven. Los día siguientes, mas personas de la elite física se sometían a la cirugía, solo unos pocos podrían soportar algo tan peligroso.



Han pasado dos meses, Kuric se ha vuelto bastante popular en la escuela, ya no solo por ser el heredero de los Miroska. A lo largo de su vida estudiantil, ha demostrado ser inteligente, tener un gran físico con lo cual ser el primero en los deportes, y por el atractivo que posee. Al salir de clases, el sube a la terraza, Mía se sienta a su lado, ambos comen mientras conversan. El sol brilla imponente. El audífono de Kuric suena, su primer objetivo a aparecido. Kuric se despide de Mía, rápidamente baja las escaleras, la albina se sorprende por su velocidad. Kuric abre su casillero, de ahí saca su ropa y su espada, se los pone y sale al patio a esperar. Los alumnos juegan tenis, básquet y futbol. En medio de la cancha de futbol sale un oso de 3 metros, este ser posee la cola de un lagarto. Kuric corre, no cree la velocidad a la que se mueve. El ser intenta cortar a una chica, pero sus garras son detenidas por la espada de Kuric. Por los auriculares del joven suena: “Foxey Lady” de Jimmy Hendrix.

Los alumnos corren asustados y confundidos, la escuela es un lugar protegido, no entiende como ha pasado esto. Kuric evade los ataques del ser, para luego contraatacar con su espada negra. De una blandida logra cortarle la cabeza al oso. En la base todos están confundidos también, la escuela está protegida, pero aun así ese oso con cola de lagarto logra pasar las defensas. Kuric fue engañado, le dijeron que protegiera la escuela, pero ella ya estaba protegida, Robert estuvo detrás de eso, no quiere a su hijo en el peligro tan pronto, realmente no quiere en peligro nunca, pero lo inesperado ha sucedió.

Kuric guarda su espada, mientras que los alumnos se tranquilizan, al levantar la cabeza, Kuric fue reconocido por todos, otra razón más para ser admirado. Desde la terraza, Mía lo ha observado todo y se siente feliz. En la base hay preocupación, las fuerzas protectoras de la escuela no responden. Bajo tierra, en el subterráneo, las instalaciones protectoras tienen las puertas abiertas. Los soldados están muertos, miles de ellos, sus cuerpos ha sido mordidos y rasguñados. Los órganos están dispersos por el suelo, la sangre inmunda el piso de acero. Muchos híbridos siguen comiendo… Sapos gigantes con pelos en su cuerpo, aves de más de un metro, un tejón con espinas en su espalda, un leopardo con tres colas y escamas en las piernas, etc. Al parecer todos siguen órdenes, su comportamiento no es aleatorio.

El suelo tiembla y más bestias salen en la cancha de futbol, también en la de tenis, e incluso dentro de la propia escuela. Son demasiados para Kuric, pero los refuerzos van en camino. El joven cazador vuelve a desenfundar su espada totalmente negra, hecha de titanio, Adania y diamantes. Las bestias se ven atraídas a él, los que estaban más cerca fueron a atacarlo, mientras que los más lejanos comenzaron a comer. Kuric se deshace lo más rápido posible de los híbridos, los decapita y desmiembra con rápidas y fuertes blandidas, intenta acercarse a la escuela y proteger a los alumnos que observa siendo devorados.

Kuric tiene problemas con dos rinocerontes de 3 metros cada uno. Son veloces y potentes, pero predecibles, el joven cazador los evade con dificultad, salta sobre sus espaldas y les corta las cabezas. Después fue tragado por una gran serpiente, pero logro abrirse paso cortando desde adentro, se vio bañado en jugos gástricos y sangre, pero se evaporan rápidamente… Justo en ese momento, Kuric gira y parte en dos a un hibrido que salto sobre él, con un cuerpo de zorro y tres colas, y su cabeza era el de una rata.



Mía se ha ocultado en la terraza, está demasiado asustada para bajar, duda mucho poder hacer algo contra ellos. En el cielo, un águila de 2 metros, con rayas en su cuerpo como un tigre, este ser observa a la deliciosa comida que representa la hermosa joven. Mía abre la puerta y la cierra tras ella, el águila se golpea contra ella. Un fuerte sonido tranquiliza a todos. Los helicópteros llenan los cielos, todos disparan con absoluta precisión a las bestias, salvando muchas vidas. Kuric sigue matando a todo ser que se le acerca, osos, leones gigantes y uno en especial que fue muy difícil de matar, un Reno grande y grueso, de 2 metros, con dos cuernos grandes de rinocerontes. Kuric está cansado, matar esas bestias no es fácil a pesar de la fuerza que le da la cirugía. El reno corre hacia él a gran velocidad, Kuric rueda y evade, se levanta pero enseguida tiene al reno frente a él, y es embestido. Kuric se levanta, escupe sangre.

—Eres muy difícil de matar. Jodido Rodolfo. —Dice mientras escupe sangre.

Kuric se pone en una posición en la que apuesta todo por un golpe, se arrodilla ligeramente, y su espada está en posición de desenfundado. El reno ataca con todo su potencial, Kuric espera hasta el último momento, blande la espada de manera horizontal y parte en dos el cuerpo del hibrido, la parte de arriba del cuerpo cae a sus espaldas, mientras que la parte baja (las patas) se quedan a su lado. Las 56 bestias han caído asesinadas pero 33 alumnos han muerto por fuertes heridas y por ser comidos. Ha sido la primera vez de Kuric, y ha tenido que matar a 28 híbridos, está muy cansado, está sentado sobre el campo con su espada enterrada en la tierra. Mía se le acerca, con una sonrisa, a pesar de todo lo que ha pasado, ella sonríe, mientras Kuric se siente culpable por no poder defender a todos.

—Eso ha sido genial. —Dice con una gran sonrisa.
— ¿Qué? —Pregunta Kuric sorprendido.
— ¿Cómo puedo conseguir un poder igual? —Pregunta curiosa.
— ¿No te sientes asustada por todo esto? —Pregunta Kuric muy confundido.
— ¿Por qué lo dices? Antes lo estaba, pero ya todo acabo. —Dijo sonriendo.
—Me sorprende tu tranquilidad. —Dice Kuric mirando al suelo.

Mía Figueroa se ofrece para la cirugía, todos se sorprenden por lo gran resistente que es su cuerpo, su cuerpo está sobre la media. Sus padres se opusieron pero ella quería esa fuerza, también quiere matar a las bestias, porque se veía divertido. Estando en la cama de acero, sufre el intenso dolor por 5 horas, grito y grito, su boca sangro y su nariz no se quedo atrás. La cirugía acaba, Mía sonríe al verse viva, es secada, le explican sus nuevas habilidades, luego ella se adentra en una tina con hielo, sentir el frio la hace sentir bien.

Al día siguiente, la albina comenzó a entrenar con armas blancas y de fuego, son bastante necesarias para su nuevo trabajo. El dinero que ella gana es mucho más grande que las de sus torneos, sus padres están felices con ello, ahora viven en una casa mucho más grande, mientras que Mía vive dentro del edificio Miroska, como todos los cazadores Edge. Kuric está en su habitación, blande con una mano, entrena con una espada de media tonelada, su cuerpo suda a mares, su respiración es agitada, su puerta es tocada. Un muy cansado Kuric Miroska abre la puerta, Mía está frente a él, desnuda y húmeda.

— ¿Qué haces aquí? —Pregunta extrañado.
—Me siento muy extraña, a pesar de haber estado en una tina de hielo por más de dos horas, sigo muy caliente, desde el final de la cirugía me siento así. Ayúdame.
— ¿Cómo esperas que T…?

Antes de que terminara de hablar, los labios de Mía tocan los suyos, ambos tienen los ojos cerrados, sus cuerpos húmedos se abrazan, Kuric esta húmedo de sudor y Mía de agua helada, uno tiene el cuerpo frio y la otra caliente. Mía se arrodilla y le baja el pantalón a su mejor amigo. En la cama Mía domina la situación, por un instante Kuric observa al padre Alejandro, pero la vista desaparece rápidamente, observa rojo, pero no es sangre, son unos hermosos ojos. Fue la primera vez de ambos, pero Mía era la única que había observado el acto cuando vio a sus padres. Al despertar, Kuric se da cuenta de que ella no está, pero no le importa y sigue durmiendo.

Al día siguiente, Kuric junto con otros 4 cazadores Edge son enviados a averiguar que pasó con la defensa subterránea del colegio. Descienden por un túnel muy oscuro. Los acompañantes de Kuric son: Mía Figueroa (17), Jean Yorkes (27), Jessica Rodríguez (25) y Yahvala Kumar (21) Todos incluidos Kuric, son de clase guepardo. Caminan por el oscuro túnel subterráneo, las estalactitas y estalagmitas bloquean mucho el camino; Avanzan con cuidado. Todos aprietan el botón en sus sienes y sus ojos se llenan de líneas horizontales y verticales; Las líneas son de color verde claro, mientras que la pupilas e iris se todos se pintan de un verde oscuro, ahora todos pueden ver en la oscuridad.

Jean es estadounidense, tiene el pelo rubio y una personalidad desvergonzada, se acerca a Kuric y le habla al oído: “Hey Kuric… ¿Quién de las tres crees que esta mas buena?

— ¿Qué diablos dices? —Pregunta serio—Debemos concentrarnos.
—Lo sé, lo sé, pero Joder, que buenas están las tres. —Dice sonriendo.
—Jean, te matare si sigues molestando. —Dijo aun más serio.
—Jaja, está bien, tranquilo.

La nariz de Yahvala, la cual es siete veces superior a las de los elefantes africanos, los cuales tienen el mejor olfato del reino animal. Un ser pequeño esta a 20 metros de ellos, está haciendo un reconocimiento, al darse cuenta del peligro corre por donde vino a avisar a sus compañeros, pero es rápidamente abatido por un cuchillo lanzado por Jessica. Kuric, el líder de este escuadrón de reconocimiento la felicita. Mía recoge al ser desde su larga cola de rata, además tiene patas de basilisco, cuerpo de topo y cabeza de zarigüeya.

El grupo sigue avanzando, Kuric levanta la mano y todos se detienen. Kuric desenvaina y corta la cabeza de un toro con piernas de león. El túnel tiembla, una estampida de híbridos se acerca al escuadrón, se cuentan por cientos, uno detrás de otro. El grupo saca sus armas: Mía tiene dos pistolas, Jean un rifle francotirador, Jessica una ametralladora y Yahvala sus cuchillos. La primera en atacar es la India, lanza sus cuchillos y estos explotan, acto seguido Jean mata con disparos precisos directos en la frente, y Jessica dispara a las cabezas de los demás. Cuando la primera oleada ha caído, Kuric y Mía entran en acción, ambos atacantes cortan a todo lo que viene a gran velocidad. Después de 37 minutos, todo ha acabado, todos están cansados, todo ha sido asesinado, y ellos siguen su camino.

—Ahora entiendo porque todos murieron, esto fue demasiado. —Dice Kuric sin aliento.
—Capitán Kuric, no podemos quedarnos aquí, debemos seguir. —Dice Jessica.

Finalmente han llegado a la puerta de la enorme instalación subterránea; la puerta es de acero reforzado, la única forma de abrirla es usando la contraseña, pero ahora está destruida, parece haber sido derretida por un fuerte acido. Kuric es el único en entrar, se mueve rápido pero sin hacer sonido, se detiene en un muro que le da cobertura, acerca su cabeza lentamente, hecha un vistazo y observa un hibrido de espaldas, sentado en dos patas, mucho más grande de lo normal. Mide casi 15 metros, su cuerpo es el de un sapo, al igual que sus patas bajas, mientras sus patas delanteras, las cuales usa como manos, son gruesas y peludas, son de gorila. En su espalda hay escamas de cocodrilo, este ser horrible gira, babea grandes cantidades de un liquido verdoso que al caer evaporan el acero del suelo. Su parte delantera es aun más extraña, su boca tiene colmillos de tiburón blanco, su nariz es la de un oso hormiguero, además posee una larga lengua y ojos de iguana. Otros híbridos están en pilas, unos sobre otros, todos muertos y apestando. El gran hibrido se los come enteros y sin masticar.

Kuric no ha podido evitar vomitar, los demás cazadores entran a la instalación, y también vomitan al observar al ser, a excepción de Mía. Todos tienen la misma pregunta en su mente: ¿Que mierda es eso? —Es diferente a los demás, la atmosfera que lo rodea es diferente, se está comiendo a sus propios compañeros, a los de su “Raza”. Todos preparan sus armas.
El lugar está infestado de un olor a podrido. Una voz, una voz grotesca, habla.

— ¿Mas comida? Genial. —Dice el enorme hibrido.
— ¿Qué mierda? Acaba de hablar. —Dice Kuric sorprendido.
—Humanos, ustedes son deliciosos.
— ¿Qué eres? —Pregunta Kuric.
—Soy un Rey.
— ¿Rey? —Pregunta Jessica.
—Así es, un Rey.

La enorme bestia se mueve, su velocidad es impresionante, todos han sido empujados fuera de la instalación por el viento que causo el avance del monstro. Estaban débiles por el asco que sentían, pero ahora están de pie y determinados a asesinar a esa bestia. Kuric es el primero en moverse, les dice al resto que probara su fuerza y luego dejara que lo ayuden.
Kuric corre de lado a lado mientras dispara con excelente precisión, pero las balas rebotan en el cuerpo del ser. La enorme pata derecha ataca a Kuric, pero él ha logrado bloquearla con su espada, pero su cuerpo es empujado contra la pared. Kuric respira agitadamente. Los demás deciden entrar, tienen sus armas preparadas, pero ningún disparo logra herir al ser.

Kuric aprieta uno de los botones en su cuello, su cuerpo arde, ahora es más veloz y fuerte que antes, pero su cuerpo saldrá muy lastimado, pero, es necesario hacerlo, si no todos morirán y serán comidos por la bestia. Kuric avanza, blande su espada y logra lastimar la pata baja derecha, el rey lo intenta aplastar con su mano derecha, pero Kuric lo evade y vuelve a herir la pata derecha. Mía también aprieta un botón, sale disparada y salta sobre el rey, le lanza una granada aturdidora, pero el rey no es afectado y la albina recibe un golpe que la manda contra la pared de acero, lastimándola, y dejando la marca de su cuerpo en la pared. Kuric sigue evadiendo los ataques del rey, la bestia comienza a molestarse, escupe un acido verde que Kuric logra evadir con mucha dificultad, parte de la pared tras de él ha sido derretida.
Mía se ha levantado, empuña sus dos espadas y corre hacia el rey.

La lengua del rey se mueve a gran velocidad, pero los ojos de Mía observan a la perfección y evade los ataques. Jean prepara unas balas explosivas en su rifle francotirador, apunta a la cabeza del rey. Kuric y Mía siguen evadiendo los ataques del rey, están cansándose rápido a pesar de la inyección de poder que recibieron. Los movimientos del rey son extremadamente rápidos, aunque los esquiven, eso les cuesta mucha energía. Jean dispara una bala explosiva a su cabeza, pero lo único que logra es llamar su atención, inmediatamente después de que el rey visualizara al cazador, una espina sale del suelo y perfora todo el cuerpo de Jean, matándolo instantáneamente.

— ¡Jean! CARAJO…. ¡MALDITO MOSNTRO! —Ha gritado Kuric furioso.

El rostro enojado de Kuric pudo haber asustado al más valiente, estuvo a punto de moverse y hacer algo estúpido con lo que posiblemente hubiera perdido la vida, pero…

— ¡Capitán! Por favor no pierda el control. —Grita Yahvala.
—Lo lamento. —Dice Kuric apenado.

Yahvala, usando valía de su gran precisión, lanza dos cuchillos al gigante ojo izquierdo del rey, perforándolo, explotando y lastimándolo gravemente. Inmediatamente el rey ataca a la india con una escupida de acido, pero ella logra evadirlo y lanzar mas cuchillos a su otro ojo, pero el rey logra bloquearlo con su mano derecha, y la explosión apenas daña su mano. Un fuerte rugido hace temblar el túnel subterráneo, los oídos de los cazadores casi explotan. Kuric y Mía están demasiado cansados, si bien lograron lastimar al rey, no causaron nada grave, y ahora ya no tienen fuerzas. Jessica está tocando unos botones en su ametralladora, una luz verde brilla de las protuberancias del arma y una voz femenina y mecánica dice:
“Arma mejorada, proceda con cuidado”

— ¡Jessica! ¿Qué mierda haces? —Pregunta Kuric autoritario.
—Por favor capitán, usted y las demás deben huir, yo lo distraeré. —Responde Jessica.
—Morirás. —Dice tratando de convencerla.
—Lo sé. —Responde ella sonriendo.
— ¡Mierda! RETIRADA—Ha gritado el capitán.

Kuric, Mía y Yahvala huyen a toda velocidad, Jessica tiene su ametralladora mejorada, pero una cazadora de clase guepardo no puede usar un arma de tal nivel, su cuerpo, aun estando mejorado no podrá soportar el peso que esas armas causan, morirá. El rey grita que no piensa dejar que la comida se le escape, pero Jessica lo detiene con los potentes disparos de su arma, la cual se ha fusionado con sus manos. Las micro maquinas en su cuerpo se están fusionando con las micro maquinas en el arma, transformándola en un Cyborg en toda regla de la palabra; Eso no hubiera pasado en un cazador de rango Licaón. El rey es herido, está en mucho dolor y decide excavar un agujero en el grueso piso de acero, lo logra con facilidad, y huye. Jessica escupe sangre, su cuerpo ya no puede soportar el peso de la fusión, sus órganos se están secando, su corazón se detiene, las micro maquinas se transforman en pequeñas bombas, y una poderosa explosión destruye los cuerpos de los híbridos muertos, además de gran parte de la instalación, causando también que el túnel se cerrara.

Kuric esta vomitando al lado del auto donde llegaron. Están en la superficie, Mía bebe un trago de agua, Yahvala mira al suelo. Kuric está llorando, golpea el suelo una y otra vez, se siente impotente y culpable.

— ¡Maldición! Soy el capitán de este escuadrón y no… No puede protegerlos.
—Señor, por favor, no cargue con todo. También fue nuestra culpa. —Le dice Yahvala.

Kuric observa la triste expresión de Yahvala, pero al mirar a Mía, ella esta sonriente, bebiendo agua y disfrutando un sándwich. El se levanta enojado y la agarra del cuello y le grita.

— ¿Cómo puedes estar tan tranquila? ¿Dos compañeros han muerto? Y esa maldita bestia era demasiado poderosa. Aun podemos olerlo, está vivo, el maldito, a pesar de todo está vivo.
—Lo sé, no hay motivo para estar triste, no hay motivo para estar asustado, ya paso. —Dice tranquila la albina.

Kuric sube al auto, le ordena a Yahvala conducir, Mía va de copiloto y él se echa a dormir en el asiento trasero. Intentaba comprender las cosas: ¿Qué significa lo que dijo? ¿Rey? ¿Acaso esas bestias tienen una monarquía? ¿Una sociedad? ¿Conciencia? ¿Valores? ¿MORAL? No, no podía ser, son solo bestias que comen humanos, nada más que eso… ¿Habría más como él, o acaso era único? Reflexionando sobre eso, Kuric se queda dormido.

Kuric está de pie frente a su padre y el resto del comité, todos están conmocionados, ¿Un ser más fuerte que todos los que han salido? Un rey…

Pedro Ramírez-Jefe de la división de desarrollo de armas blancas. Un hombre de 56 años, de nacionalidad peruana, piel blanca, calvo y con varios cortes en su rostro y manos, un ex espadachín y herrero. Llego a la ciudad a la edad de 15 años.

— ¿Está seguro de que hablo? —Pregunta juntado las manos.
—Si señor. —Responde Kuric calmado.

Rosario Mercedes Buen día-Jefa de la división de desarrollo de las granadas aturdidoras. Una mujer de 34 años, colombiana, hermosa, de cabellos negros y busto grande. Ex capitana de las fuerzas especiales colombianas. Llego a la ciudad a la edad de 23 años.

— ¿Y dijo que era un rey?
—Exactamente. —Vuelve a responde Kuric calmado.

Raymond Jaegar-Jefe de la división de desarrollo y mejora de maquinas. Un hombre de 46 años, rubio, de cabellos cortos, de nacionalidad alemana, en buen estado físico, de ojos azules y con su labio bajo herido. Nació en la ciudad.

— ¿No pudieron ni siquiera dañarlo?
—Sí.
—Es una gran demuestra de incompetencia de tu parte, Kuric. —Dice entre sonrisas.
—Si señor, si solo fuera más fuerte.
—Repórtate en mi despacho esta noche, entendido.
—Si señor.

Kuric se retira, los jefes conversan, Robert Miroska toma una decisión. Se le ocultara al publico la existencia del “Rey”, causaría demasiado pánico darles entender de que las amenazas se hacen más grandes, ya muchas personas han huido de la ciudad, y no llegan nuevas por el peligro latente que asalta a la ciudad LAST. Además, da una orden: Se debe reclutar más sujetos de prueba para la cirugía, se necesita más cantidad además de calidad. Raymond sonríe, dice que él se encargara de ello, que no fallara, y que también desarrollara versiones menores para fortalecer a los soldados de infantería. Se levanta la sesión.

Kuric golpea un saco reforzado, y lleno con arena y rocas. Lleva entrenando mucho, tiene pesas de 300 kilos en cada extremidad. Su cuerpo suda en muchas cantidades, sus ojos están rojos, ha llorado de la impotencia, después de todo es solo un niño de quince años. Alguien toca su puerta, es un hombre alto, con cabello corto y rubio, es un hombre imponente.

—Maestro Vladimir. —Dice Kuric.
—Kuric, oí que te enfrentaste a un ser nuevo.
—Si, era muy, muy peligroso, ninguno de nuestros ataques los daño seriamente, además…
— ¿Qué?
—No lo sé, no estoy seguro pero, creo que se curó de sus heridas.
— ¿Qué? —Dice asombrado.
—Debió haber sido mi imaginación, no es posible que se haya curado de los cortes que le hice, si bien no fueron demasiado profundos pero… Lo debí haber imaginado, eso es todo.
—Kuri….
—LO IMAGINE…. Que se queda así, por favor…
—Tienes razón, lo imaginaste.

Vladimir lleva a Kuric a un lugar para despejar su mente. Lo lleva a los barrios bajos, a un club de stripers, tal vez ver a mujeres desnudas bailar le despeje la mente, eso es lo que piensa. Vladimir ofrece una botella de ron en las rocas, pero Kuric le dice que es menor, no puede beber, Vladimir le responde que deje de ser tan marica y tome un trago. Kuric lo rechaza.

—Ahhh… Escucha Kuric. En este nuevo trabajo, es normal morir, deberías acostumbrarte, tienes 15, pero no es momento de estar llorando, deberías superarlo y seguir adelante, si te paras en el campo de batalla así, de seguro morirás, piensa en tu padre, el estaría muy triste si eso pasa.

—No pienso morir, voy… Voy a matarlos a todos. Voy a mejorar mi técnica y los matare.
—Bien dicho, ahora, te comprare una puta. —Dijo con una sonrisa.
—No es necesario.
— ¡Vamos! Soy tu maestro, se lo que hago.

Kuric es forzado a entrar a los cuartos traseros, es visitado por dos mujeres voluptuosas, ellas le dicen que lo trataran bien, Kuric intenta salir pero es dominado por ellas, es difícil para un adolescente decir que no en estos momentos. Vladimir está sentado sobre el techo del cuarto, se siente feliz por lo mucho que se está divirtiendo su pupilo, tiene un auricular puesto, una voz suena en ella, se escucha borrosa, la señal está fallando, pero Vladimir logra escuchar el mensaje, este decía: Te necesito, ven, no te demores.

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