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viernes, 25 de noviembre de 2016

Abraham Van Helsing 2


VIERNES, 25 DE NOVIEMBRE 2016

Una fría noche en Londres. Las calles están silenciosas, poca gente esta despierta. La lluvia cae imponente sobre la ciudad. Las luces de los faros alumbran los caminos. Una mujer de cabellos rubios, de mirada nerviosa, vestida como una típica señorita de clase alta y con un paraguas sobre su cabeza, cruza presurosamente la pista para poder llegar al negocio de enfrente.

Al llegar a la vereda frente al negocio, observa que no es un lugar muy grande. Es de igual tamaño que una casa, y no parece haber nada raro en ella. La mujer toca la puerta tres veces-la contraseña-y la puerta es abierta. Un hombre con un sombrero fedora de color negro, con un cigarrillo en la boca, la invita a entrar.

La mujer cierra su paraguas, y se sienta rápidamente en la silla sugerida. Su rostro es bello, pero se le ve pálida, como si estuviera resfriada. Sus ojos pestañean rápidamente y sus labios tiemblan ligeramente. El hombre se recuesta en su asiento y habla.

—Muchas gracias por elegir a Van Helsing. Proceda a desnudarse.
— ¿Disculpe? —Dijo ella confundida.
—La disculpo. —Dijo calmado. —Por favor, no tengo toda la noche. —Dijo sonriendo.
— ¡Señor Van helsing! —Dijo ella algo irritada.
—Profesor Van helsing—Corrige levantado el dedo índice.
— ¿Profesor? ¿En qué? —Pregunta incrédula.
—En lengua y en la cama, mi bella dama. —Responde juntando ambas manos.
—Por favor señor.
— ¿Cuál es su problema? ¿Un vampiro? ¿Un hombre lobo? ¿Frio en las noches?
— ¿Puede tomarse esto en serio? —Dijo aun mas irritada.
—Disculpe, es mi naturaleza, no lo puedo evitar. Culpe a mi madre por dejarme caer cuando era un bebe. —Dijo girando sobre su silla.
— ¿Lo dejo caer? —Pregunta sorprendida.
—Sí. Se asusto al ver un vampiro y me soltó, luego huyo sin preocuparse de mí. Que mujer tan desconsiderada. —Dijo moviendo lentamente la cabeza de lado a lado.
— ¿Y cómo sobrevivió? —Pregunta ella muy curiosa.
—No lo sé exactamente. En el orfanato solo me dijeron que un hombre me dejo ahí. Pero dejemos de hablar de mí. Es usted la necesitada. ¿Qué sucede?
—Bueno… Hace unos días, he observado a un hombre que ronda mi casa. Y en las noches, siento que alguien está dentro y que camina por fuera de mi dormitorio.
—Yo no lidio con acosadores. —Dijo exhalando el humo.
—Ese hombre no es normal. Está cubierto con una capucha negra pero sus ojos brillaban en una luz roja. Una noche mire por la ventana y no puede ver su cuerpo, pero esos ojos brillaban desde la otra calle. Pensé en llamar a la policía, pero esos ojos rojos brillantes deben pertenecer a un vampiro, o algo similar. Por eso vine a usted.
—Lo entiendo. Muy bien. Vayamos.

Ambos suben al auto de Van Helsing. Viajaron por 20 minutos. Llegaron a una casa de dos pisos, de buena calidad. La mujer se ha mudado hace apenas tres semanas, y ha estado viendo al hombre hace 4 días.

Han entrado a la casa, Van Helsing pide algo de beber y ella le trae un vaso con agua. Él camina y observa dos estanterías llenas de libros. Un espejo de cuerpo completo y dos retratos de una pareja anciana.

Después de beber, Van Helsing camina hacia la ventana y echa una mirada rápida y no observa al hombre. Decide sentarse en el mueble y conversar un poco más con aquella mujer.

—Se ha mudado hace poco ¿verdad?
—Sí.
— ¿Recuerda a alguien que pueda tenerle rencor?
—No lo creo. Yo siempre he sido amable con todos.
—Entiendo.

Van Helsing se levanta del mueble y mueve las cortinas y observa por la ventana al hombre mirando fijamente la casa. Van Helsing sonríe y saca una pistola blanca, corre hacia la puerta y la abre rápidamente. Pero al salir, el hombre ya no estaba. Van Helsing mira a todos lados pero no logra encontrarlo, guarda el arma y se vuelve, solo para ser atrapado del cuello por el hombre. Comienza un forcejeo, se observa con claridad los colmillos, se siente el frio de su cuerpo.

Van Helsing debe actuar rápido si no perderá la vida, y con mucha dificultad logra sacar su pistola y dispara a las costillas del hombre, quien siente como se quema su piel. El hombre se levanta y huye a toda velocidad, desapareciendo en una esquina.

Van Helsing tose, se pone de pie y observa a la asustada mujer. Camina hacia ella y le pide que se tranquilice. Ella se limpia las pocas lágrimas que le salieron.

—Dígame. ¿Ha tenido citas últimamente? —Pregunta Van Helsing.
—Pues…Salí con un hombre que conocí en una librería, nos vimos por 6 días y le propuse venir, para mostrarle mi estantería, pero nunca llego y nunca me contesto las llamadas. No le di importancia. ¿Por qué lo pregunta?
—Ese hombre, sí que es un vampiro. Su fuerza es sobrehumana pero parece que aun no la controla bien, debe ser nuevo en este…hobby. Además sentí unas vibras extrañas, sentí molestia en sus ojos, y sus colmillos claramente reflejaban esa molestia. El punto es, que pareciera que me odiara, y creo que la razón es, usted.
— ¿De qué habla?
—Digo que, aquel hombre siente atracción por usted, y no disfruta verla cerca de un hombre. Así que, probablemente, aquella persona que conoció en la librería, le haya servido de alimento.

La mujer se cubre la boca, sabe que es posible y se siente muy culpable.

—Piense. ¿Algún ex novio suyo no acepto la ruptura?
—Pues, no lo sé. No puedo recordar.
—Está bien. Tendré que quedarme esta noche. Estoy seguro que volverá.
—Lo entiendo. Preparare el cuarto de huéspedes. —Dijo poniéndose de pie.

—Preferiría dormir con usted. —Dijo con una sonrisa.
—Y yo preferiría que estuviera atento y dejara de hacer sus bromas.
—Oh! Lamento si la moleste. Aunque espero que después de esto, acepte tomar un café conmigo, claro, en el desayuno….Después de…
—Si, lo entendí. —Dijo seria.

Van Helsing se sienta en la cama de la habitación de huéspedes. Cierra los ojos por dos segundos y al abrirlos observa al hombre. Sus ojos rojos brillan y sus colmillos agudos desean morder. Van Helsing se levanta y da dos pasos hacia la izquierda, el vampiro lo sigue con la mirada. Lo está observando con unos ojos llenos de odio.

— ¿Por qué me miras así? Yo no tengo la culpa de ser tan atractivo. ¿Sabes? Llevo mucho tiempo matando a los tuyos. Es divertido, y gano dinero por ello. ¿No crees que es genial? —Dijo poniéndose un cigarrillo en la boca.

Van Helsing enciende el cigarro y le da la espalda al vampiro, y este se acerca a toda velocidad, pero cuando apenas le dio la espalda, Van Helsing ya había rodado por el suelo, así que, el vampiro llego tarde a pesar de su velocidad y choco con fuerza contra la pared. El ruido llamo la atención de la mujer, quien se levanto de su cama rápidamente y corrió hacia el cuarto de huéspedes.

Van Helsing apunta con su arma contra el vampiro, este observa la pistola con un poco de miedo, aun recuerda el dolor de antes.

—Ten cuidado, vampiro. Puedes ser muy rápido pero no eres más rápido que una bala. Además de que mis reflejos son superiores a los de alguien normal, claro que no llegan a ser sobrenaturales, pero están bien trabajos. Apenas aprieta el gatillo ya estarás en el suelo. No quieres volver a sentir el mismo dolor que antes, estas no son balas normales. ¿Qué buscas? ¿Estás enamorado de esa mujer? —Hablo sin dejar de apuntarle.

La puerta se abrió y la mujer entro, y observo con sorpresa al vampiro.

— ¿Edward? —Dijo ella, visiblemente sorprendida y asustada.

El vampiro la observa con tristeza. Edward no fue un novio, fue su mejor amigo. Él nunca pudo decirle lo que sentía, siempre se menosprecio y con solo poder estar cerca de ella era feliz. Falleció hace 5 semanas, en un accidente automovilístico. Se quedo dormido al volante y el golpe lo daño severamente, y en sus últimos momentos, se arrepintió de nunca haberle dicho a Amber lo mucho que la amaba.

Es por su muerte que Amber decidió mudarse, no podía seguir viviendo en el mismo lugar donde todos sus seres queridos habían muerto. Sus padres fallecieron cuando ella tenía 24 años, y a sus 35, su único amigo había seguido el mismo camino. No pudo permanecer más tiempo en aquel que le recordaba su dolor.

— ¿Cómo es posible? —Dijo ella, algo más calmada.
—Fui revivido. —Responde Edward.

CINCO SEMANAS ATRÁS.

LIVERPOOL

St James Cementery.

Un hombre de cabello negro, de ojos rojos, completamente desnudo, camina y se posa delante de la tumba de Edward. Rompe la tapa con facilidad y la tira muy lejos. El cuerpo de Edward no está en tan mal estado, el hombre sonríe como un demonio.

—Oh! Pobre Edward. Siempre con los labios sellados. No puedes morir. ¿Recuerdas como te arrepentiste? Aun tienes trabajo que hacer. ¡Levántate!

El hombre se corta la yugular con su uña del dedo índice, la sangre cae sobre el cuerpo y es absorbida. Dos segundos y Edward se pone de pie. Se mira asustado, su piel esta pálida, fría. Se siente enfermo, débil, pesado, moribundo.

—Ya te acostumbraras. —Dijo el hombre.
— ¿Quién eres? ¿Qué me ha pasado?
—Mi nombre es Mihnea Cel rău. Siente orgulloso de ser mi sirviente. Ahora eres un vampiro, te he revivido pues, debes cumplir tu deseo de poseerla. Ahora ponte de pie y camina hasta que llegues a Londres. Tu “olfato” te guiara hasta ella.

Edward lloraba cuando vio por primera vez a Amber luego de revivir. Quería acercarse a ella, pero no confiaba en sí mismo. Su boca secretaba saliva a grandes cantidades, él no quería beber su sangre, sabía que si se acercaba, probablemente terminaría lastimándola, o peor aún, matándola.

Por lo tanto mantuvo la distancia. La observo desde lejos y así fue feliz. Pero el deseo de estar cerca de ella crecía cada hora. No pudo resistirse y entro a la casa, camino hacia la habitación, pero se detuvo. Logro controlarse y salió de la casa.

Un día la vio con un hombre, y sintió muchos celos, el deseo de asesinar a ese hombre creció rápidamente. Intento controlarse, no quería hacer que Amber se sienta triste al perder contacto con un hombre del que ella gustaba. Decidió esperar, pero al verlo caminar hacia su casa, no puedo controlar la ira y lo ataco por la espalda. Mordió su cuello y dreno su sangre con rapidez, pero no contento con eso, usando la fuerza de sus uñas logro destriparlo. Luego cargo con él y lo llevo hasta un parque donde lo enterró.

—Lo lamento, Amber. No pude controlarme y lo asesine. —Dijo mirando al suelo.
— ¿La viste de día? —Pregunta Van Helsing.
—No hablábamos contigo sucio cazador. —Dijo Edward con una mirada agresiva.
—Oh! Cuanta rabia en tus palabras. —Dijo Abraham sonriendo burlón.

Edward se enoja y lo ataca, pero Van Helsing dispara y la bala impacta en el estomago del vampiro, quien cae y se retuerce de dolor mientras su abdomen sufre quemaduras.

— ¡Por favor! —Grita Amber. —No lo lastimes.
— ¿De qué estás hablando? El ya no es tu amigo, es solo un vampiro. Míralo. No puede controlarse a sí mismo. Es peligroso. Lo matare.
—Solo espera un momento. —Dijo Amber suplicante.

Ella se acerca a Edward, le acaricia la cabeza y le sonríe. Él la observa sonriendo, sigue completamente enamorado de ella. Colocan sus frentes juntas.

—Amber...Yo...Te amo. Siempre lo he hecho. Me quema el hecho de haber sido demasiado cobarde como para decírtelo.
—Lo lamento, lamento no haberme dado cuenta. Debiste haber sufrido mucho.

Las lágrimas de Amber caen por su mejilla y se desliza hacia su cuello, Edward baja la mirada, Van Helsing lo nota y dispara pero el vampiro tumbo a Amber contra el suelo y mordió su cuello mientras lloraba a mares. Amber pierde la vida rápidamente y con sus últimas fuerzas le dice: “Esta bien, Tiggy”

Edward se levanta, se seca las lágrimas, se limpia la sangre de su boca. Recuerda aquel día cuando tenía 8 años, y lloraba por haber sido golpeado por un Bully. Amber se sentó junto a él y lo consoló, acariciándole la cabeza y llamándole por su apodo, diciéndole que todo está bien. “Está bien, Tiggy”

—Ella despertara en unos segundos. —Dijo Van Helsing. —Es triste pero, debo matarlos a ambos.
—No. Tú serás el que muera. Yo estaré con ella, para siempre.
—Eres un vampiro especial, pero no lo eres tanto. Puedes sobrevivir en el día, aunque de seguro fue la capucha la que te protegió, pero aun así. Debes haber sido creado por un Lord. ¿Sabes que tienen los que son creados por un Lord? —Dijo con voz baja.
— ¿Qué?
—Tienen la sangre maldita. Por lo tanto.
— ¡No! —Grito.
—Sí. Ella no será la misma, probablemente se convierta en un Gul.
— ¡Mientes! —Grito una vez más, con mayor fuerza.
—Esa vibra extraña que sentí en nuestro primer encuentro, ahora estoy seguro que es porque estas maldito. Me siento mejor, no me gusta no saber algo.

Edward cae de rodillas, observa temblando, llorando, como Amber se levanta con ojos vacios, sin capacidad de razonar, es una Gul.

—Ah! Ahora no podre recibir mi paga. —Dijo Van Helsing, suspirando.

La bala atraviesa de lado a lado el cráneo de Edward, y otra bala idéntica atraviesa el cráneo de Amber. Ambos caen como sacos de piedra. Van Helsing lanza una pequeña esfera y una potente luz quema hasta las cenizas los cuerpos. Abraham Van Helsing sale de la casa con cigarro encendido en boca. La casa vuelve a estar en venta.

FIN

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