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miércoles, 16 de noviembre de 2016

God of the Elements Capitulo 20



Leer con dibujos en: http://www.tumangaonline.com/biblioteca/novelas/19802/God-of-the-Elements

INFORMATIVO

Por si se olvidaron e información nueva.

1.-El imperio no es muy grande, un enorme pedazo de la tierra está podrida por algo que paso hace muchos años. Nada crece, nada la puede reparar. (Para más información releer el capitulo 6 llamado “Nobleza: Familia Yakuza” No solo hablo sobre Yakuza)

El único que puede arreglarlo es el Dios de la tierra, pero a los Dioses no les importa nada que pasa en el mundo, ellos solo existen y se encargan de mantener el planeta unido. Solo 3 de los 8 tienen algún contacto con los humanos.

2.-El imperio está rodeado de un enorme muro.

3.-“Pueblo y Aldea”. Todos ahí son pobres y viven fuera del imperio, pero a la vez son parte del, no pueden huir y no pueden defenderse al ser débiles. En las ciudades (dentro del imperio) son los de clase media, luego cuando diga Metrópolis, ahí es donde viven los nobles, y en el palacio real llamado R`lyeh, vive el emperador y la familia real.

CAPITULO 20

MINAYA JUZZE

El señor Mcgready fue el primero a llegar a la escena. Cuando el llego, Minaya miraba fijamente el cuerpo de sus padres, los cadáveres mostraban muchos agujeros de puñalada. Puso su mano sobre el hombro de la niña, pero ella no reaccionaba, por ello se vio forzado a cargarla, para así llevarla a su domicilio. La dejan dormir en la cama más cómoda mientras ellos duermen en los pequeños muebles. Los Mcgready no tienen hijos y por ello piensan en adoptarla.

Minaya cierra los ojos y duerme y los abre, se encuentra en casa, frente a su hermano, lo ve enojado mientras apuñala a su madre con un cuchillo de cocina, lo ve calmado mientras la sigue apuñalando, lo ve sonreír tiernamente mientras la apuñala aun más. Vergil gira hacia ella, su rostro andrógino sonríe inocentemente y se despide. Minaya no se despierta gritando, pero las lágrimas caen de sus ojos durmientes.

Al día siguiente los cuerpos fueron enterrados envueltos en bolsas negras, la pobreza de la aldea no daba por más. Minaya lloraba desconsolada, no entiende porque paso todo esto, lo único que quería es ser feliz todos juntos, pero Dante se fue, sus padres fueron asesinados por su hermano, hermano que también se fue. Esta sola. El dolor de saber que nunca podrá hacer algo al respecto, que jamás podrá pasar el enorme muro que separa al imperio de los circuitos de pueblos y aldeas, la mata por dentro, pero.

Minaya bebe el té que le entregaron, los Mcgready le preguntan cómo se encuentra, ella sonríe y falsamente responde que está bien. Luego de beber, sale afuera, la noche es fría pero ella necesita caminar, todavía no asimila todo lo que ha pasado, después de todo es solo una niña de 5 años. Caminando por la noche, una persona aparece frente a ella. Es una chica de 10 años, con el pelo largo y negro, su rostro blanco, sus ojos, fríos.

— ¿Quién-Quien eres? —Pregunta Minaya titubeando. Con miedo.
—No tienes porque temerme, no vengo a lastimarte, vengo a ayudarte. —Dice fría.
— ¿Cómo puedo confiar? Infundes mucho miedo a pesar de tu apariencia.
—Mi nombre es Majora Gias. He venido por petición de Jester.
— ¿Jester?
—Perdón. Ese es el nombre que nos dio al unirse, al parecer no confiaba en nosotros en ese momento. Déjame repetirlo. He venido por petición de Vergil, tu hermano.
— ¿Qué? —Pregunta sorprendida.
—Tengo la orden de llevarte a una ciudad, será elegida al azar.
— ¿Por qué?
—Vergil dice que viviendo en esta porquería de lugar, tus posibilidades de hacerte más fuerte son nulas. Por lo tanto, debes ir a un Dojo y aprender un arte marcial.
—Ya veo.
— ¿Qué dices? ¿Vienes conmigo? —Pregunta extendiendo la mano.

Minaya extiende su mano, pero se detiene, le pide que espere. Entra a la casa, busca papel y lápiz y escribe una nota de agradecimiento y despedida. Al salir ve a Majora frente a una puerta hecha de sombras, la noche se volvió más fría. Al tocar su mano, Minaya siente escalofríos, pero resiste, entra a la puerta y aparecen en medio de una ciudad, oscura pues es muy tarde, solo hay unas pocas luces.

—Hemos llegado, esta es la ciudad Sussles. Ahora me retiro. Buena suerte.

Minaya camina dos cuadras hasta que observa un letrero que dice: “Dojo Ying Yang”. Un sentimiento la hace tocar la puerta. Un chico de cabello corto y negro la abre.

— ¿Si? —Pregunta el niño.
—Me-me llamo Minaya. Quiero unirme a este Dojo.
—Muy bien. —La observa de pies a cabeza—Ya veo.
— ¿Qué? —Pregunta extrañada.
—Puedes quedarte a vivir aquí con nosotros. No sé exactamente qué ha pasado, pero sé que has sufrido mucho, tus ojos, tu rostro, todo tu cuerpo me lo dice. Me llamo Teatos Korhoen, heredero del ojo del águila. Bienvenida al Dojo Ying Yang.

Minaya entra tras Teatos. Dentro del Dojo hay un anciano, una niña rubia y una mujer adulta de piel negra. Teatos anuncia que desde ahora ella vivirá aquí. El rostro de la negra se ilumina y una gran sonrisa se ve en su rostro. Corre hacia Minaya y la abraza. La mujer habla con alegría.

—Desde hoy serás mi hija, siempre quise una. Teatos no se deja maquillar y Grace es toda una diva que no me necesita en ese sentido. También usaras todos mis vestidos, dormirás conmigo, te prepare de desayunar, de comer, de bebe, hare de todo.

La mujer siguió hablando por varios minutos, Minaya estaba confundida al inicio pero rápidamente fue contagiada por la felicidad de su ahora nueva madre, y dejo su triste rostro atrás, dejo todos sus problemas atrás, sonrió.

Minaya comienza a vivir en el Dojo. Se convierte en la hermana de Teatos y se hace amiga de Grace, pero había una persona más que no vio esa noche que llego. Una joven de 23 años, con el cabello celeste claro llego al segundo día. Al verla, Minaya sintió que ella era la persona más increíble que había visto en su vida. Su mirada era dura pero cálida, su cuerpo era delgado pero atlético, todo su ser inspiraba seguridad y bondad.

—No creo conocerte. —Pregunta la joven sonriendo.
—He llegado ayer, me llamo Minaya. —Responde sonrojada.
—Ya veo. Bueno, bienvenida.

En ese momento la mujer negra llamada Laila paso corriendo pues tenía que servir la comida especial que había preparado para su hija.

—Supongo que te dijo que fueras su hija ¿Verdad?
—Sí. ¿Cómo lo supo?
—Te lo diré cuando seas mas grande. Creo que eres muy niña aun.
—Dígamelo, ya no soy una simple niña. —Dijo Minaya mientras la joven la miraba sorprendida, pues sus ojos no demostraban inocencia.
—Veras. Yo la salve.
— ¿La salvo? —Pregunta muy curiosa.
—Se vio forzada a abandonar a su esposo e hijos. Ella fue raptada por unos militares. Al ser una mujer atractiva, fue un gran hallazgo para ellos. Fue violada repetidas veces durante 2 años en un cuartel, era el juguete designado. También fue golpeada y drogada, causando que su cerebro pierda gran parte de sus recuerdos. Ella no recordaba ni su nombre, tampoco de donde venia, lo sé todo porque interrogue a los soldados antes de matarlos. De hecho, ella me ve como su madre. Es básicamente una niña pero la convencí de que es una adulta y debe actuar como tal, por ello mira muchas novelas y películas para aprender, pero sigue actuando como una niña la mayoría del tiempo. Ella es una buena persona, por favor, Minaya, se feliz con ella.
—Sí. Por supuesto.

Al día siguiente. La joven llamada Hana entrenaba en el Dojo, sola. Minaya veía maravillada sus movimientos, su agilidad, su velocidad, su gracia, ella era genial, eso pensó. Le pregunto cómo se llamaba ese arte marcial, y ella le respondió que Wu Shu-Punzante, y que ella fue quien lo creo. Entonces Minaya decidió aprender ese estilo, quería ser como Hana, por lo tanto se pinto su cabello azulado de celeste.

El entrenamiento fue duro. Minaya debía golpear con la punta de sus dedos unos postes de cemento. Para ello se corto las uñas lo más posible, y comenzó a vendarse los dedos como su mentora le recomendó. Golpeaba el poste por varias horas, soportando el dolor. Al terminar cada sesión sus dedos quedaban ensangrentados y pelados. El tiempo pasaba y cada vez le dolía menos, hasta que finalmente lo domino. Luego tuvo que golpear postes de piedra solida, luego de acero, diamante y finalmente de Raditinia, siempre usando su elemento y sin ir demasiado lejos pues aun no era una experta.

También tenía que estirar sus brazos y piernas, la agilidad es importante. Practico ballet y todo lo que su mentora le dijo, además estudio mucho sobre la anatomía humana, debía aprender a inmovilizar las extremidades. Lo más difícil fue aprender a dominar la electricidad necesaria, si usaba demasiado los ataques que debieran ser precisos se volvía amplios y eso no serviría en una batalla. Estuvo 10 diez años entrenando, dándolo todo, hasta que por fin recibió su cinturón negro. Durante ese tiempo Teatos decidió enseñarle el ojo del águila, ya que eso le serviría en su precisión, pero por más que lo intento, nunca logro dominarlo.

Hana no pasaba mucho tiempo con ella, salía constantemente y regresa siempre tarde. Había semanas enteras en las que no se sabía de ella. Eso entristecía a Minaya. Finalmente decidió preguntarle porque hacia eso.

—Recuerdas lo que dije, Minaya. Mate a unos soldados para salvar a Laila.
—Sí. Ahora que lo dices, me había olvidado de eso.
—Mato imperialistas, Minaya. ¿Quién hace eso?
—El ejército revolucionario.

FIN

Minaya Juzze.

Edad actual: 15 años.
Elemento: Trueno.
Nacionalidad: Suecia.
Arte Marcial: Kung Fu: Wu Shu-Punzante.
Otros: Ballet, Yoga y Gimnasia Rítmica.
Técnica principal: Pájaro carpintero: Consiste en golpear el cuerpo rival con los dedos bañados en electricidad y destruir los órganos internos importantes.
Características: Agilidad, velocidad, buen ojo.
Habilidad especial: Ninguna.

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