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miércoles, 7 de diciembre de 2016

God of The Elements: 25




CAPITULO 25

ARCO: EL EJERCITO REVOLUCIONARIO

PARTE 5

CONFRONTACACIÓN

BATALLA EN EL DESIERTO

“Eres todo lo que quiero, porque eres todo lo que no soy”
Song: MakeDamnSure. Grupo: Taking Back Sunday.

LOS ENAMORADOS

Zokia está junto con Alex Togo y Kanya Higurashi. Él le dice a Kanya que vaya por su propio camino, ella asiente. Kanya se quita su casaca y una vez más deja la parte superior de su cuerpo desnuda. A ella le gusta estar así, se siente más libre y su velocidad mejora, por lo cual siempre pelea de esa forma. Ella siempre ha hecho eso a la hora de pelear, desde que era una niña, y la costumbre se ha mantenido.

Ella camina y camina hasta llegar a una parte del desierto, esta lugar está lleno de cactus, además de piedras de un metro, las cuales están puestas de tal forma que forman un círculo, y dentro de ese círculo una pareja, Alkuro y Crisela. Alkuro empuña en su mano derecha una tonfa, pero esta tonfa tiene filo como una espada.

—Me atacaran como equipo. Ya veo. —Dice Kanya sonriente.
—No te ves nerviosa. —Dice Alkuro.
—Jajaja. Me siento emocionada.

Kanya desenvaina su espada, su largo cabello negro se mueve con el viento del desierto, en su barbilla, la herida de espada está marcada. La tonfa de Alkuro se viste en electricidad y Crisela crea sombras en sus manos y cubre el suelo.

—Mantenerme ocupada con las sombras mientras el niño bonito me ataca con su tonfa. Ya veo. Es simple pero supongo que funciona. —Dice Kanya tranquila.

Las sombras atacan a Kanya, pero ella crea una barrera de sombras tras ellas para bloquear las que ataquen por atrás y bloquea las demás con su espada, pero se le hace difícil bloquear las sombras y bloquear los ataques de Alkuro, pero logra hacerlo.

Las armas chocan a una gran velocidad, el sonido del metal se escucha con fuerza y las chipas salen sin parar, pero luego las armas se bañan completamente de los elementos de los usuarios. La batalla es rápida pero la militar consigue defenderse y atacar. Sombras vinieron por arriba y eso la desconcentro y recibió muchos cortes no muy profundos en su cuerpo, y aquellos cortes cicatrizan y se desvanecen rápidamente. Alkuro y Crisela están confundidos, si puede hacer eso.

¿Por qué la herida en la barbilla sigue ahí?

—Esa herida no la curo pues me la hizo mi padre el día que logre derrotarlo. Esta herida muestra mi independencia y el hecho de que supere a mi padre y maestro. Ustedes no lo entenderían ¡Sucios Revolucionarios!

Kanya ataca a toda velocidad, Alkuro es hora el que se defiende a pesar de que el apoyo de Crisela es preciso, eso demuestra la habilidad de la militar. Alkuro recibe muchos cortes en su cuerpo pero bloquea los que serian fatales. Kanya sigue atacando, cada vez más rápido y Alkuro al bloquear un ataque perdió el equilibrio y la punta de la katana se dirige hacia su ojo derecho pero, las sombras se movieron hacia arriba y estuvieron a punto de matar a Kanya, quien se dio cuenta rápido y retrocedió a tiempo.

—Oya oya. —Dice Kanya. —Eso fue peligroso, muy peligroso.
—Tsch. —Piensa Crisela. —Tiene más reflejos de los que pensé.

Alkuro mira a su rival atentamente, no parece estar cegada por su habilidad. No será tan fácil. Kanya se mueve a toda velocidad y pasa de largo, su objetivo es Crisela. La revolucionaria tuvo que regresar todas las sombras que coloco en el campo para poder crear una barrera lo suficientemente resistente para bloquear el ataque de la espada que vino por su izquierda. Kanya consiguió lo que quería, luego prosigue a volver a atacar, pero Alkuro se acerca rápidamente, Kanya empuñando su katana en su mano derecha, bloquea la tonfa mientras su cuerpo esta de perfil ante los ojos de Crisela. Al mismo tiempo que bloquea el ataque de Alkuro, Kanya, usando su mano izquierda y colocándola tras su espalda, dispara un rayo de sombras que golpea a Crisela en el estomago y la hacen escupir mucha sangre y ser empujada hacia atrás con vehemencia.

Alkuro carga una gran cantidad de energía y ataca a Kanya, ella se pone en posición y siente peligro, por lo tanto crea una barrera de sombras tras ella y bloquea las sombras que buscaban apuñalarla por la espalda, luego de eso, ante la sorpresa de la pareja, se mueve hacia el lado izquierdo evadiendo el ataque de Alkuro, para después apuñalar el cuello del revolucionario…

—Oya oya. Eres bastante hábil, lograste cubrir tu cuello con tu energía a tiempo.

Alkuro respira agitadamente, no ha sido apuñalado pero, está agotado. Crisela se levanta y se pone a su lado, ambos se miran por un segundo, el rival frente a ellos es más fuerte de lo que pensaron. Cañares los observa con sus binoculares.

—Parece que la tienen difícil. —Dice Cañares. —Todos los demás están ocupados. Lo lamento chicos pero nadie los ayudara. Yo soy solo un ingeniero.

Kanya sonríe arrogante y superior. —Es hora de acabar. —Dijo para luego transmitir más energía a su espada, haciéndola más potente pero menos filosa. No busca cortarlos en dos, solo busca dañarlos gravemente. Alkuro y Crisela logran crear barreras con su energía, pero no sirvieron de nada, fueron destruidas rápidamente y los cuerpos de los revolucionarios fueron dañados de gravedad. Han quedado en el suelo, separados el uno del otro, pero, a pesar de que están muriendo, hacen lo imposible para acercarse el uno al otro.

—N-no. No quiero morir lejos de ti. —Dice Crisela arrastrándose y escupiendo sangre.
—Yo tampoco… Abra-Abrázame. —Dice Alkuro con dificultad.

HACE 5 AÑOS

Alkuro Solet está sentado en el techo de la oficina del Capitán X en la sede principal. Balancea sus pies mientras tiene una sonrisa de oreja a oreja. Una niña de 13 años sube al techo y le habla severa.

— ¡Alkuro! No puedes estar acá arriba.
— ¡Vamos! El capitán no está, no hay problema. —Dice haciendo un puchero.
—No cambias, pareces un niño.
— ¿Qué tiene de malo ser alegre? ¿Eh? Sub capitana Irina.
—De todas formas. El capitán ya viene, así que baja.
—Ahh! Okey.
—Al parecer trae a una nueva recluta. Segundo el mensaje que me envió, ella proviene de las aldeas caníbal.
— ¿Eh? ¿Enserio?

Aldeas caníbal. Es un circuito de aldeas donde la gente vive sin más que comida que ellos mismos. No pueden salir y nada puede entrar. Sus vidas no cambiaran.

El capitán X entra a la base, acompañado de Cao Zhi y de una joven de cabello negro. Aquella mujer de 19 años, tiene una mirada fría y seria, mas su rostro no muestra miedo o inseguridad. Su vida no la ha hecho débil, lo contrario.

—Es…Es... Es perfecta. ¡Estoy enamorado!
— ¿Ah? ¿De qué hablas? Solo acabas de verla.

Alkuro desciende, corre hacia ella y comienza a saludarla efusivamente. Crisela no entiende que pasa, se siente invadida, irritada, enojada. Alkuro retrocede y evade el ataque de una cuchilla de sombras.

— ¡Oye! ¡Tranquila! —Exclama Alkuro levantando las manos.
—Perdón. Costumbre. —Responde Crisela algo más calmada.
— ¿Podemos hablar?
—No gracias. No he venido aquí a hacer amigos. No confió en ninguno de ustedes. Solo estoy aquí porque compartimos una meta.
— ¿No confías en nadie? ¿Por qué?
—Las personas solo se preocupan por ellos mismos.
—Eso no es cierto. No todos son así. Se mas positiva, más alegre. Como yo.
—Eres como un niño. ¿Cómo crees que te podre tomar enserio?
—Humm. Cuéntame lo que te paso.
— ¿No entiende lo que te digo?

Los días pasaban y Alkuro seguía insistiendo. Todos los días, a todas horas, hasta que finalmente Crisela decidió contárselo para que así dejara de molestarla.

Hace 12 años, vi como mis padres eran devorados por quienes considerábamos nuestros vecinos y amigos. Si bien nuestro mundo es comernos entre nosotros, la gente se une en grupos para así poder atacar a otros y conseguir mayor comida. A nosotros no nos iba muy bien. Así que mis padres decidieron comerme a mí, así que supongo que fue un golpe de suerte que ellos fueran atacados antes de que me mataran.

Logre escapar mientras ellos eran devorados, ya no podía seguir con ese grupo si no tenía a nadie que me defendiera, simplemente una niña era un estorbo y comida fácil. ¿Por qué la gente sigue teniendo hijos? Una especie de gas les obliga a procrear. Son controlados para así poder seguir reproduciéndose y que los soldados se sigan divirtiendo a costa nuestra. Ellos creen lo mismo que el Emperador, y al no tener muchas cosas que hacer, ese es su tipo de diversión.

Es normal es los pobres el nacer sin habilidad, solo unos pocos logran tener suerte de poder controlar su elemento, y yo era una de ellas, por esa razón logre sobrevivir hasta ahora.

Hui y avance hacia otras aldeas, hay algunas que al menos tienen un poco más suerte, hay algunos insectos y animales pequeños que se pueden comer, pero son muy pocos así que el estilo de vida no cambia.

Después de sobrevivir unas semanas, hice amigos. Eran un grupo de 11 niños. Confié en ellos pues eran de mi edad, y no parecían mentir al decirme que querían que todos los niños sobrevivieran. Me contaron que se comieron a sus padres, me dijeron que no se puede confiar en los adultos y que por eso solo los jóvenes debíamos vivir. Estuve un par de semanas con ellos, hasta que decidieron abandonarme. Otro grupo nos ataco, pero en eran muchos, aun así eran mayores y no teníamos oportunidad, yo aun no podía usar mi poder elemental por lo que solo era una niña de 7 años. Como yo era la única mujer del grupo, me usaron como moneda de intercambio. Aceptaron a la propuesta de: “Si no nos dan a la niña, los mataremos”

Obviamente fue una mentira, planeaban atacarlos después, solo querían divertirse dándoles una falsa esperanza. Al verme en esa situación, el miedo me invadió, supe en ese momento que moriría. Entonces, como si fuera un mecanismo de defensa, mi energía elemental surgió, pude controlarla lo suficiente para poder manifestarlo en mis puños, y usando esa energía asesine a todos y me los comí. Así sacie mi hambre. Había hecho algo que no deseaba, siempre me dije que no comería por placer y que aguantaría las ganas de comer carne humana hasta que ya no pudiera mas, pero al final por culpa de mi enojo termine haciendo eso que no quería, ya estaba satisfecha con comerme al primero, pero estaba demasiado enojada y por ello seguí comiéndomelos.

Decidí seguir huyendo. Ya no me sentía capaz de confiar en nadie, pero ahora me sentía más segura gracias a mi poder. Por ello me junte con otros grupos, dormía menos ya que estaba totalmente alerta, en esos días no sabía nada del poder que poseía, no sabía que la energía elemental protege al usuario por lo cual hubiera podido dormir plácidamente ya que si estuviera en peligro, seria avisada.

Viví unos cuantos años viajando de aldea en aldea, fue difícil sobrevivir pero lo logre. Viajando fue como aprendí mas sobre el mundo que nos rodeaba, aprendí él porque vivimos así, y porque nunca cambiara. Finalmente, después de viaja por mucho tiempo y de ver siempre las mismas escenas sangrientas en cada lugar, llegue a la última aldea que compone nuestro circuito. Observe una de las puertas en la barrera que rodea nuestras aldeas, habían muchas pantallas gigantes y en ellas se veían las escenas que yo había presenciado muchas veces. Además tenía frente a mí un enorme agujero en esa gigante puerta de acero con un grosor de 10 metros. En esa última aldea vi algo que nunca había visto, un extraño sonido que esas personas emitían, eran palabras.

Uno de esos militares decidió adoptarme, le agrade físicamente a pesar de solo tener 14 años. Recibí educación a cambio de sexo, realmente no me importaba, el dolor físico de las peleas que tuve fue mayor, y con el tiempo me acostumbre a ese trato y llegue a disfrutarlo. Así aprendí a hablar, así aprendí sobre mi poder. También me contaron quien fue el culpable del agujero. Al parecer un joven de cabello negro con una gran cantidad de cuervos a su alrededor, había hecho ese agujero sin mucha dificultad.

Cuando cumplí 19 años, ya había aprendido todo lo que deseaba, así que aquel hombre ya no me era necesario. No lo asesine pues no era necesario, solo abandone esa casa y me embarque en otro viaje, pero esta vez para ser más fuerte, pues quiero derrocar al imperio y poder destruir ese estilo de vida que viven los de mi clase. Nadie debería pasar por ese infierno.

—Ya veo. Has sufrido mucho en tu vida.
—Ya te dije lo que quieras. Ahora déjame tran…
—Pero sabes. Yo también tuve una vida difícil, de hecho. —Comenzó a decir Alkuro abriendo los brazos para así hablar por todos. —Todos aquí hemos tenido vidas difíciles. Pero míralos, todos sonríen, somos una familia. Cuando estamos en peligro siempre nos ayudamos. Cuando nos sentimos tristes al tener que abandonar a un grupo de gente al no ser lo suficientemente fuertes para protegerlos, siempre nos consolamos. No temas. Puedes confiar en nosotros.
—He escuchado discursos como estos varias veces. Todas fueron mentira.
—Hummm. ¡Hare que confíes! ¡Ya verás! Porque estoy enamorado de ti.
— ¿Enamorado? Acabas de conocerme.
—Lo sé. Tal vez esté equivocado, de hecho es lo más probable. Me gusta el hecho de que a pesar de todo nunca te rendiste y te mantuviste viva, pero todos aquí somos así, me gusta tu belleza, me gustan tus ojos, pero probablemente solo sea superficial de mi parte ya que como dices, recién te conozco. Tal vez confundo el amor con mi deseo de querer que sonrías, quizás lo confundo con mi deseo algo egoísta de querer que seas como nosotros, pero aun así, te hare confiar en mí y en todos nosotros, y veras que con el tiempo mi amor infantil será un amor verdadero.
—Dices tonterías.
—Que seas feliz me hará feliz.
—Las personas solo se preocupan por ellos mismos. Solo son felices cuando las cosas les salen bien a ellos sin importarles el dolor que su deseo ha causado.
—Eso no es cierto. Primero, la felicidad no tiene un verdadero significado. Hay personas que creen saber lo que es la verdadera felicidad e imponen su concepto sobre el resto, pero yo digo que la felicidad es solo lo que te haga feliz. No hay más que eso, si algo te hace feliz pues ahí tienes tu felicidad. Y esto, a mi me hace feliz, hacerte sonreír pero hará sentir feliz, verte feliz, me hará feliz.

Días después, en medio de una batalla contra un escuadrón. Alkuro llega para salvar a Crisela de una difícil situación.

—Que lastima tener que matar a una chica tan linda. —Habla un Militar.
—Yo no moriré.
— ¡Exacto! —Grita Alkuro. —No morirá, yo la apoyare.
—Ohh. ¿Tú también quieres morir niño bonito? Podrías irte y sobrevivir.
—No huiré, le prometí hacerla confiar, además, no pienso abandonar a alguien a su suerte cuando puedo hacer algo para impedirlo. Podemos vencerte.
—No... —Comienza a decir Crisela, con mucha dificultad. —No necesito tu ayuda.
— ¿De qué hablas? —Dice Alkuro sonriendo. —A penas y puedes hablar.
— ¡Cállate! —Grito con el poco aliento que le quedaba. —Hare esto sola.
—Lo siento, no te escucho.
— ¿Qué? —Pregunta confundida.
—Usa tus sombras para distraerlo. Yo lo atacare de frente y asumiré el mayor daño.
— ¡Piérdete!
—Que no te escucho. ¡Comencemos!
—Ahhh. ¡Ya verás luego! —Grito irritada.

Alkuro se mueve hacia el enemigo, las sombras de Crisela atacan desde los lados dejando al militar un solo camino, retroceder, Alkuro se confió y pensó que lo tenía acorralado, pero el militar lo ataca con una bola de fuego que él no puede evadir y recibe un gran daño, pero logra asesinar al rival.

—Idiota. Quedaste así de herido por tus tonterías.
—Valió totalmente la pena.
—No creas haberme convencido con esta demostración de estupidez.

En una siguiente batalla. Alkuro peleaba junto a Crisela, en contra de la voluntad de esta. Tenían frente a ellos a un capitán de escuadrón, todos sus hombres ya habían perecido bajo la mano de los demás revolucionarios. Aquel capitán estaba herido y cansado, aun así sería difícil matarlo. Los demás estaban demasiado cansados para ayudar, así que ellos eran los últimos que aun podían pelear.

—Mierda. Ese tipo no será fácil. Crisela. ¿Confías en mí?
—Sabes que no.
—Ja. Harás de carnada.
—Claro, y me abandonaras.
—“¡Mierda! Ese tipo es muy fuerte, lo lamento pero valoro mas mi vida, Adiós” —Dice Alkuro para luego irse a toda velocidad.
— ¡Jodido bastardo! —Ha gritado Crisela, no por seguirle el juego, realmente está molesta.

Crisela huye, el militar la persigue. Ella termina llegando a un pequeño bosque, y su camino se termina pues la salida está bloqueada por rocas. El militar sonríe mientras ella se pregunta si de verdad debió confiar en él. El oficial sonríe, y se descuida, su cabeza cercenada cae al suelo. Alkuro lo ha asesinado.

—No dudes de mí. Jamás te abandonare.
—Te odio. —Dijo Crisela, sonriendo de felicidad.
—Jajaja. ¡Ese es el espíritu!

En la noche, ya de vuelta en la sede. Crisela está en su cuarto secándose luego de bañarse. Alkuro entra sin aviso por la ventana. Ella casi lo mata.

—Apúrate Crisela. Vamos a celebrar.
— ¿Celebrar? —Pregunta confundida.
—Sí. Hemos ganado, tenemos más reclutas y salvamos a mucha gente, es hora de celebrar. —Dijo con una sonrisa.
—Ya veo.
— ¿Cómo estás?
—Estoy mejor. ¿Cómo están tus heridas?
—Oh, te importa ¿eh?
—Solo habla. —Dijo entrecerrando los ojos.
—Estoy mejor, esa recién llegada, Tea, es muy hábil, aunque me sentí algo violado.
—Ya veo.
—Te ves muy hermosa hoy.
—Eres molesto.
—Jajaja. A pesar de que me trates así, aun te am…
—Si, si. Me amas. —Dijo algo irritada. —Ni siquiera lo entiendo.
—Yo tampoco sé porque exactamente. ¿Raro no?
— ¿Acaso estas hueco de la cabeza?
—Hummm. Tal vez. —Dijo riendo.
—Jaja. Idiota.
— ¡Reíste!
—No lo hice. —Dijo mirando hacia un lado, en modo negación.
—Si que lo hiciste. —Dijo algo burlón.
—Te lo imaginaste.
—Eres hermosa cuando ríes.
—Solo me reí de tu estupidez.
—Pero te reíste, y eso es algo. Bueno, vayamos a celebrar, hay mucha comida, aunque será poca para nosotros pues lo refugiados deben comer bastante.
—Ah…Si… Claro. —Dijo desviando la mirada.
— ¿Qué pasa? —Pregunta muy curioso, y algo preocupado.

Crisela le cuenta su problema, a pesar de todo el tiempo que vivió como hija/mujer del militar que la adopto, no pudo quitarse su gusto por la carne humana. Le explica triste que odia hacerlo, pero no puede evitarlo. Alkuro decide ayudarla con su problema, le dijo que si la mantenía ocupada con comida de buena calidad, ella podría olvidarse de la carne humana. Alkuro cocino mucho para ella, aun así, no logro su cometido. Lo único que se pudo lograr es que la carne que ella comiera fuera enemiga, de esa forma sacio sus antojos y no lastimo a nadie que no se lo mereciera. Aun así, siempre lo hizo con amargura, por más que la persona fuera despreciable, seguía siendo una persona.
Lo que más le dolía, era que a pesar de ya no ser una bestia sin educación, seguía con ese hábito horrible.

El tiempo paso y en esos 5 años Crisela sonrió y sonrió tal y como Alkuro quería, ella se abrió con los demás, se enamoraron, se besaron, hicieron el amor y fue felices juntos. Aun así, Crisela siguió siendo muy desconfiada, y que a pesar de que confiaba en los demás revolucionarios, siempre quedaba algo de duda.

ACTUALIDAD.

—Crisela…
—Alkuro…

A pesar de las heridas, hacen todo lo posible por acercarse y abrazarse. Se mueven muy lento y Kanya se preguntaba ¿Por qué?

— ¿Por qué? ¿Por qué me importan los sentimientos de la basura? Ellos son solo basura, el Emperador lo dijo por lo tanto es la absoluta verdad, pero, aun así, me siento triste de verlos en esta situación, me siento mal, no quiero matarlos, quiero que vivan, pero, ordenes son ordenes.

Alkuro y Crisela logran abrazarse.

—Te amo Crisela.
—Te amo Alkuro. Gracias por hacerme feliz, gracias por cumplir mi sueño. Siempre quise lo que tú me diste y que no creí posible. Confianza y amor. Eres lo mejor que me ha pasado.
—De nada… Tu felicidad es la mía. Me alegra haberte hecho sonreír.

Mientras ellos se abrazan, con las lágrimas cayendo de sus ojos, se besan con amor. La katana de Kanya apuñala el corazón de ambos con un solo ataque y las sombras en su espada se esparcen por sus cuerpos matando toda vida en ellos. Los enamorados mueren abrazados y al mismo tiempo. Dos estrellas caen del firmamento.

Kanya no entiende porque se siente triste. Cañares ha observado la pelea, saca un control pequeño de su bata y aprieta el botón rojo, todas las piedras explotan liberando toda la energía que estaba concentrada dentro de ellas, Kanya es consumida por las llamas junto con los enamorados. Nadie sobrevivió a la pelea.


FIN

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